Guía de la Catedral de Perpiñán
y la iglesia de San Juan el Viejo, Francia
Complejo religioso de la Catedral, Perpiñán
La
Catedral de San Juan Bautista de Perpiñán es una
importante obra de la arquitectura gótica meridional francesa
de los siglos XIV y XV.
Forma parte de un ambicioso complejo religioso
urbano conformado, entre otros, por el Camposanto, posiblemente
el cementerio de este tipo más antiguo que se conserva
en toda Francia (siglo XIII), la Capilla del Cristo Devoto, que
custodia la talla de un Cristo medieval importado de Colonia,
o la iglesia de San Juan el Viejo, de la que trataremos a continuación.

Catedral de San Juan Bautista de Perpiñán
Contexto histórico
En esta zona de la ciudad ya existía
una iglesia desde el siglo XI, que luego, ya en el XII se convertirá
en canónica agustiniana y se edificará un templo
románico. Por aquello siglos Perpiñán no
tenía obispado, pues la sede episcopal se encontraba en
Elna.

En 1324, cuando Perpiñán aún
era la capital del reino de Mallorca, el rey Sancho inicia las
obras de un nuevo edificio de mayor capacidad y solemnidad. Este
nuevo templo gótico se construye al norte de la citada
iglesia románica que pasará a llamarse San Juan
en el Viejo.
Este nuevo edificio gótico -que con
el tiempo se convertirá en auténtica catedral- se
proyectó originalmente con tres naves flanqueadas por capillas,
y rematadas por tres sencillos ábsides, aunque las obras
quedaron paralizadas tras la caída del reino en 1344 y
las epidemias que asolaron la región durante esta época.
No sería hasta el episcopado de Jérôme
d'Ocon a comienzos del siglo XV cuando se reanudaría la
construcción a manos del maestro mallorquín Guillen
Sagrera. Éste abandonó la planta inicial tripartita
y apostó por una gran nave única. Esta elección
no sólo refleja el deseo de abaratar los costes y acortar
los tiempos, sino que suponía una continuación de
la norma estética impuesta en las grandes iglesias del
sur de Francia desde finales del siglo XIII. Recordemos aquí,
que el gótico "meridional" francés se
separa de las características del gran gótico septentrional,
tendiendo a una sola nave no excesivamente alta, con capillas
entre los contrafuertes

A partir de entonces, las obras siguieron un
ritmo irregular, aunque sabemos que algunas de sus capillas oficiaban
misa para 1504, siendo consagrada oficialmente el 16 de mayo de
1509, casi doscientos años después de la colocación
de la primera piedra.
Finalmente, en 1602 la sede episcopal se traslada
desde Elna a Perpiñán y la canónica se convertirá
en la catedral de la diócesis.

Arquitectura
La catedral de Perpiñán actual
es de estilo gótico meridional, con una sola nave ancha
y muy larga (80 metros de longitud, 18 metros de anchura y 26
metros de altura) de siete tramos rectangulares cubiertos con
bóvedas de crucería cuatripartitas (crucería
simple), abierta a un transepto señalado en planta, de
dos tramos en cada brazo. La cabecera consta de tres ábsides
poligonales, siendo más grande el central con sus siete
lados.

Se trata de un templo de aspecto masivo, de
tendencia horizontal y particularmente oscuro debido a la falta
de ventanas y al uso de piedra gris de Baixas. En efecto, el cuerpo
de la nave sólo se ilumina mediante estrechos ventanales
de las capillas laterales y los pequeños óculos
que hay encima de ellas.

Sin embargo, el ábside central rompe
esta penumbra, pues en cada una de las caras del hemipolígono
se abren anchos y largos ventanales apuntados que cobijan tres
arcos más estrechos y encima tracerías.
A pesar de la altura, el visitante ha de fijarse
en las claves de bóveda de este templo catedralicio porque
se hallan bien conservadas y ofrecen un amplio repertorio de temas,
especialmente heráldicos.

Arte mueble
El retablo mayor del ábside de la Catedral
de San Juan Bautista de Perpiñán es una pieza maestra
esculpida en alabastro. A pesar de ser esculpido ya en el siglo
XVII se considera todavía renacentista. Está dedicado
a pasajes de la vida del santo titular de la catedral: San Juan
Bautista. Su realización comenzó formalmente en
1618 bajo la dirección del escultor de origen borgoñón
Claude Perret. Él se encargó de ejecutar la parte
inferior y los dos primeros registros de la estructura. Sin embargo,
tras su fallecimiento en 1621, el proyecto fue continuado por
los escultores Jordi Lleonart y Onuphre Salla. Estos artistas
completaron el tercer nivel y el coronamiento, dando por finalizada
la obra en 1631.

Además, la Catedral de Perpiñán
cuenta con 18 capillas, incluidos los dos ábsides laterales
que se comunican con los brazos del transepto, muchas de las cuales
albergan retablos.

Por ejemplo, en el del transepto norte encontramos
un retablo bajomedieval -el más antiguo de la catedral-
en madera pintada que narra la vida de San Pedro. Este retablo,
procedente de la iglesia de San Juan el Viejo de Perpiñán,
presenta un baldaquino ricamente decorado con encajes tallados.
El retablo fue trasladado a esta capilla y
reconstituido sobre un nuevo soporte en el siglo XVIII. Realizado
en madera dorada y datado a finales del siglo XV, es un testimonio
del "gótico flamígero" y logra unos efectos
notables gracias a la ligereza de sus esculturas, a la red de
sus nervaduras y a sus pináculos.

Podemos destacar también el retablo
de la Capilla de los Canónigos, dedicado a Santa Julia
de Córcega y Santa Eulalia de Mérida (patronas secundarias
de la catedral y de la diócesis), encargado por Louis Habert
de Montmor, obispo de Elna-Perpiñán de 1680 a 1695,
aquí enterrado. Fue esculpido por Jean-Jacques Melair entre
1675 y 1677 y dorado en 1682 por Jean Scriba, decorado con dos
pinturas procedentes de Italia en 1680.
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El ábside del transepto sur alberga
el retablo de Notre-Dame-de-la-Mangrana. Datado en el primer cuarto
del siglo XVI, está formado por varias tablas pintadas
que representan momentos significativos de la vida de la Virgen.

En la Capilla Bautismal, tenemos una pila románica
que podemos tildar de singular. Está tallada en un único
gran bloque de mármol blanco con forma de cuba (no de cáliz).
Sus grandes dimensiones demuestran que, en plena Edad Media, todavía
se practicaba el bautismo de adultos por inmersión.
La superficie exterior tiene una serie de concavidades
verticales. También hay listones verticales rematados en
el extremo superior por un pequeño botón circular.
En una de estas bandas hay una cabecita humana. Horizontalmente,
anilla la pila de cubeta una soga. En el borde está grabada
la siguiente frase en latín:
Los expertos aseguran que esta pila bautismal
proviene de la iglesia de Santa María de Mailloles y que
fue esculpida a finales del siglo XI o principios del siglo XII.

Iglesia de Sant Jean Le Vieux (San Juan el Viejo)
El templo gótico de San Juan Bautista,
que hemos descrito anteriormente, vendrá a sustituir a
la iglesia románica de Saint-Jean-le-Vieux (San Juan el
Viejo), a partir del siglo XIV, cuando ésta se queda pequeña
para acoger toda la feligresía de esta pujante ciudad mallorquina.
Como ya indicamos anteriormente, podemos remontar
los orígenes de esta primitiva iglesia a 1025 como sede
de la primera parroquia de Perpiñán, aunque se han
encontrado restos de al menos otras dos capillas anteriores. Esta
última tendría una sola nave y un transepto terminaba
en un ábside semicircular. El examen de los restos del
antiguo campanario muestra que fue construido, con al menos dos
pisos de altura, hacia finales del siglo XI.
Hacia mediados del siglo XII, se construyó
el portal abovedado de Notre-Dame dels Correchs en la base del
campanario; el muro norte del primer piso del campanario estaba
perforado por una triple arquería con columnillas, formando
una tribuna sobre el crucero del transepto.

Sabemos que para 1102 ya acogerá una
comunidad de canónigos agustinos que se mantendrá
hasta la consagración de la nueva iglesia gótica
de San Juan Bautista. En esa misma época se construye un
hospital anexo, que fue derruido en 1808.
A mediados del siglo XIII se crearon varias
capillas y se reconstruyó el ábside, ahora compuesto
por tres absidiolos, de los que solo se conserva el sur.
Posteriormente, la remodelación urbana
del siglo XVIII trajo consigo importantes cambios en la iglesia.
Entre ellas, la elevación de su campanario. Hasta entonces,
sólo tenía una planta, la de la capilla de San Miguel.
En 1709, se añadieron tres pisos más, alternando
ladrillo rojo y mármol blanco para formar una torre octogonal.
En el siglo XIX, el barrio fue reurbanizado
y un empresario local compró los edificios cercanos a la
catedral de Perpiñán, incluyendo la iglesia de San
Juan el Viejo. La utilizó como local comercial e instaló
una central eléctrica, alicatando su suelo y dañando
los muros con sus equipos eléctricos.
Finalmente, la iglesia fue adquirida por la
ciudad y parcialmente restaurada. Sus restos fueron integrados
en la Catedral, y hoy en día se conservan la portada, el
campanario y parte de su nave sur adosados al flanco norte del
complejo catedralicio.

Se declaró Monumento Histórico
en junio de 1953 y ahora se usa como almacén de la catedral.
Portada
La portada románica sur del edificio,
de mármol blanco, data de comienzos del siglo XIII. Su
composición es muy original, con la parte inferior del
tímpano dividida en dos arcos más pequeños
separados por una clave de tipo pinjante tallada con un imponente
Cristo en Majestad con dos figuras antropomorfas sobre sus hombros
que podrían ser ángeles.

En las jambas exteriores hay encastrados dos
relieves con dos personajes cada uno. Desgraciadamente, en alguno
de los conflictos religiosos de la historia de Francia fueron
desfiguradas sus cabezas.
Por los atributos y relevancia bíblica, creemos
que se trata de San Juan, San Pedro, San Pablo y Santiago el Mayor.

El portal se atribuye (sobre todo por el Cristo)
al escultor Raymond de Bianya, responsable también de los
relieves funerarios del claustro de Elna.

Mientras que la fachada está construida
con guijarros de río incrustados en argamasa, el campanario
es más reciente y está hecho de cayrous, los típicos
ladrillos de terracota que encontraremos en todos los edificios
a partir del siglo XV de la ciudad.
Aunque la portada románica de San Juan
el Viejo está un poco escondida, se aconseja al visitante
que acuda a la catedral de Perpiñán que no deje
de acercarse a este interesante grupo escultórico, especialmente
por la belleza de su Maiestas Domini.