Catedral de Santa María del
Prado de Ciudad Real
Introducción
La catedral de Ciudad Real
tiene una advocación verdaderamente larga y compleja. Oficialmente
se denomina "Santa Iglesia Prioral de las Órdenes
Militares Basílica Catedral de Nuestra Señora Santa
María del Prado de Ciudad Real".

Pero la advocación primitiva
y simplificada de la catedral de Ciudad Real es la de Santa María
del Prado porque dice la tradición que en el año
1088 se halló una talla de la Virgen María en un
lugar cercano a Pozuelo Seco de Don Gil, pequeño caserío
que dio origen a la localidad que luego pasó a llamarse
Villa Real y más tarde Ciudad Real.
No se sabe con certeza si en ese
lugar había ya una humilde ermita o se pudo construir tras
el hallazgo. En cualquier caso, lo que sí se conoce es
que cuando el rey castellano Alfonso X el Sabio otorgó
Carta Puebla en 1255 a esta localidad (que pasó a denominarse
"Villa Real"), se conviertió en villa de realengo
y comenzó un periodo de expansión.

Es a partir de este momento -finales
del siglo XIII- cuando se construyó un templo. Esta iglesia
bien pudiera ser similar a la ermita de Nuestra Señora
de la cercana localidad de Alarcos, siendo estilísticamente
una mezcla de formas románicas tardías, mudéjares
y de un gótico rural primitivo. Esta
primera iglesia tan solo tenía carácter de templo
parroquial de Villa Real. De este edificio
quedan algunos restos en la catedral actual, especialmente en
los tramos de los pies y en la fachada occidental, como la puerta
de este muro (conocida como Puerta del Perdón) y tres rosetones
de lo que sólo se puede ver desde el exterior uno de ellos.

Durante los últimos años
del siglo XV y varias décadas del siglo XVI, este templo
románico-mudéjar-gótico de Santa María
del Prado fue reconstruido casi en su totalidad en estilo gótico.

A partir de ese momento y durante
varios siglos de la Edad Moderna se añadieron numerosas
capillas, sacristías y otras dependencias renacentistas,
barrocas y neomedievales alrededor de este templo tardogótico.
Durante el Terremoto de Lisboa
de 1755, la torre septentrional quedó afectada por problemas
estructurales, motivo por el cual hubo de demolerse y construir
una nueva entre 1817 y 1835.
En 1875, Santa María del
Prado es convertida por una bula del papa Pío IX en priorato
de las órdenes militares de Calatrava, Santiago, Alcántara
y Montesa, quedando elevada a "Santa Iglesia Prioral"
(equivalente a Catedral).

Durante la Guerra Civil Española
fue destruido gran parte de su mobiliario litúrgico. Ya
en pleno siglo XX, en 1967 se elevó a la dignidad de basílica.
Finalmente, en 1980 se convirtió definitivamente en la
catedral de la respectiva diócesis.

Arquitectura
Interior
El edificio gótico de la
catedral que vemos en la actualidad sustituyó al del siglo
XIII que tenía tres naves. En el proceso reconstructor
se aprovecharon los muros laterales de la primitiva agrandándolos
en altura y se suprimieron los arcos formeros y pilares de división
de las naves para establecer una gran nave única.

Tras esta reestructuración,
el templo del siglo XVI tiene una sola nave engarzada a una cabecera
poligonal (hemidecagonal). Mide 53 metros de longitud, 18 de anchura
y 34 de altura. Estas medidas nos hablan de un templo no muy largo
para lo habitual en una catedral (pero hay que recordar que el
edificio no se construyó como tal) pero sí especialmente
ancho para ser de una sola nave. De hecho, las bóvedas
de la nave única de catedral ciudadrealeña son las
segundas más anchas de las catedrales españolas,
después de las de Girona. Esta estructura de una nave puede
parecer sencilla, pero sólo es una apariencia pues suponía
realizar bóvedas de crucería de gran tamaño,
con el consiguiente riesgo de desplomes.
La citada nave tiene cuatro tramos.
Su cubrición es toda una clase de arquitectura medieval
pues ejemplifica perfectamente lo que fue la evolución
de la arquitectura gótica modificando los tipos de bóvedas
a medida que transcurría el tiempo. Así, la del
primer tramo anejo a la cabecera es de crucería sencilla:
la del segundo tramo es de terceletes y, finalmente, las bóvedas
de los últimos dos tramos son de crucería estrellada
muy compleja.

La cabecera poligonal también
se cubre con crucería y en cada una de las caras del hemidecágono
se abría una gran ventana de arco apuntado con vidrieras,
si bien en la actualidad tres de ellas están cegadas.

El retablo mayor ubicado en este
ábside fue realizado por Giraldo de Merlo a comienzos del
siglo XVII. Aunque ya es época del barroco, tanto arquitectónicamente
(se respetan los tres órdenes clásicos: dórico,
jónico y corintio) como escultóricamente posee una
serenidad más vinculada con el Renacimiento. En la predela
aparece un Ciclo de la Pasión, mientras que en las calles
se esculpió un completo Ciclo de la Natividad, rematado
en su parte superior por la Coronación de la Virgen y Cristo
crucificado. También tenemos una representación
de la imposición de la casulla al obispo San Ildefonso,
puesto que durante siglos, antes de ser catedral, este templo
perteneció a la diócesis de Toledo.

A ambos lados del retablo en sendas
paredes del pológono absidal hay don buenos cuadros de
pinturas del gótico flamenco que representan al apóstol
San Juan Evangelista con el cáliz y el dragón, iconografía
extraida de textos apócrifos y, al otro lado, el arcángel
San Miguel pesano las almas (Psicostasis).

A partir de la finalización
del templo a mediados del siglo XVI, se fue añadiendo un
rosario de dependencias en su periferia, especialmente alrededor
de la cabecera. Adosadas a la cabecera
se añadieron, entre otras salas, el guardapasos de la catedral,
el Camarín de la Virgen del que luego nos ocuparemos, la
antigua Capilla de los Dolores, transformada en sala capitular,
la sacristía nueva, etc.
La Capilla de los Dolores es relevante
por su carácter gótico y por la bóveda de
crucería de terceletes y claves decoradas con que se cubre.

Anexas al primer tramo de la nave
a partir del ábside, se añadieron en el siglo XX
dos capillas neogóticas que dan a la planta un aspecto
de cruz latina que no tuvo en origen. Estas dos capillas son las
del Santísimo y la Penitencial del Cristo de la Piedad.
Otras estancias construidas y adosadas al templo gótico
son la sacristía vieja y las capillas de los Treviño.

De todas estas dependencias hay
que resaltar por su importancia, al menos una de ellas: el Camarín
de la Virgen. Es de estilo barroco y tiene la particularidad de
tener una ventana para que los devotos pueden ver la imagen de
María que en ella se guarda, desde el exterior del templo,
cuando el edificio está cerrado al culto.
Exterior
Una buena perspectiva del edificio
gótico se tiene desde el nordeste pues, aunque agobiado
por las estancia citadas, se aprecia el ábside poligonal
con sus contrafuertes y grandes ventanales apuntados.

La monumental torre campanario
del costado septentrional fue construida, como ya se indicó,
a comienzos del siglo XIX tras demoler la anterior del siglo XVII
por los daños causados por el Terremoto de Lisboa. Mide
en altura 62 metros y está estructurada en cuatro cuerpos
de sillería, separados por gruesas importas, más
una última cúpula recubierta por escamas que trazan
formas zigzagueantes en colores rojo y blanco. Salvo los huecos
de las campanas del cuerpo superior que son de arco de medio punto,
el resto de los vanos de este campanario son rectangulares adintelados.

En cuanto a las puertas, la catedral
de Ciudad Real tiene tres, una en cada fachada menos en la cabecera.
Puerta del Mediodía
o de los Reyes
Es el ingreso principal y está
ubicada en el costado sur. Se abre resguardada por un pequeño
porche o nártex que lleva esculpido un escudo con las cruces
de las cuatro órdenes militares. La puerta es del siglo
XVI, combinando lo tardogótico con los nuevos aires renacentistas.
Ha sufrido diversas transformaciones. Tiene arquivoltas semicirculares
muy delgadas sobre columnillas del mismo grosor. El tímpano
es obra nueva del siglo XIX.

Puerta del Norte o de la Umbría
Abierta en el costado septentrional,
es del siglo XVI y presenta arquivoltas apuntadas y un tímpano
moderno con el escudo del obispo Juan Hervás. Está
flanqueada por pináculos flamígeros.
Puerta del Perdón
Se ubica en el imafronte y es,
con diferencia, la más interesante de las tres.

Se piensa que fue aprovechada
una de las puertas originales de aquel templo que se construyó
a finales del siglo XIII después de desmontarla. La razón
de esta hipótesis es que la actual puerta de arquivoltas
apuntadas y con decoración vegetal tiene dovelas desordenadas
que pudieron ser aprovechadas de las piezas primitivas.

Encima hay un rosetón de
casi idénticas formas a las de la ermita de Alarcos: dos
amplias molduras circulares rodean un muro calado por una veintena
de pequeños óculos con forma hexalobulada.
