Guía de la Catedral de Palencia y del
Museo Catedralicio
Introducción
A
la Catedral de Palencia se la llama la "Bella Desconocida"
y no en ningún tópico pues ambos calificativos son
ciertos. Se trata de una catedral, que como la ciudad de Palencia,
no es la favorita del turismo.
Probablemente a ello ayuda el aspecto exterior
austero y poco armonioso (salvo su preciosa cabecera con girola)
y sin una hermosa fachada principal torreada como otras catedrales
españolas.
Además, este edifico tiene el "hándicap"
de emplear en sus muros de una piedra caliza muy difundida en
el sur de la provincia y otras comarcas cercanas de Valladolid.
Esta piedra es muy blanda y porosa y se ha degradado con mucha
facilidad, dejando los relieves arquitectónicos y escultóricos
exteriores bastante desfigurados.

Pero también la catedral de Palencia
es "bella" porque al entrar en ella nos percatamos de
que se trata de un enorme y equilibrado edificio medieval con
innumerables encantos.
Desde hace poco tiempo, y con motivo de los trabajos de restauración
que han mejorado todo el aspecto del templo, el Ayuntamiento de
Palencia, el cabildo y la Junta de Castilla y León se encuentran
promoviendo el proyecto cultural "La Bella Reconocida"
para dar a conocer la hermosura de la catedral palentina.

Hay que recordar que la Catedral de Palencia
fue declarada Monumento Nacional en 1929.
Breve historia
La actual catedral gótica se edificó
sobre la anterior románica (siglos XI y XII), encontrando
en el subsuelo de la misma la primigenia seo, continuación
de la cripta visigoda (s. VII).

El artífice y promotor fue Sancho de
Navarra que delegó los menesteres eclesiásticos
en la figura del obispo Bermudo, sucesor de Ponce de Oviedo. De
ahí, las evidentes influencias asturianas de la cripta
de San Antolín.

Más
información de la Cripta
de San Antolín
En 1321 se empezó el actual templo gótico,
aunque las obras se prolongaron hasta el siglo XVI, por lo que
esta Catedral de Palencia, como la mayoría, tiene elementos
de distintas épocas y estilos.
Arquitectura de la catedral
Exterior
Cabecera
Sin duda, una de las estructuras más
espectaculares del exterior de la catedral de Palencia es su cabecera.

Pertenece al primer impulso de la catedral
en sus inicios del siglo XIV con su girola y capillas radiales
que se refuerzan y decoran con frisos de escamas, balaustradas,
pináculos, gárgolas y dobles arbotantes.

Algunas de estas gárgolas, siguiendo
la estela del célebre restaurador francés Viollet-le-Duc,
son de comienzos del siglo XX, como la célebre que representa
a un hombre con su cámara fotográfica.
Los grandes ventanales de las capillas radiales
llevan en su parte inferior grupos de tres o cuatro vanos rodeados
por columnillas y arcos lobulados. Los extremos superiores se
ornan con tres círculos dispuestos en triángulo
y de lóbulo central más cinco radiales.

Las cinco puertas de la Catedral de Palencia
Puerta del Salvador o de los Novios
Se encuentra ubicada en brazo meridional del
transepto antiguo. Sus tres arquivoltas agudas son trasdosadas
por una chambrana conopial flamígera decorada con cardinas.
Encima encontramos escudos de los obispos Hurtado de Mendoza y
Burgos. Su tímpano es liso.

Puerta de Santa María o del Obispo
También ubicada en el costado meridional,
la Puerta del Obispo es la más monumental y decorada de
cuantas tiene la seo palentina.

Construida alrededor del año 1500, el
vano de las puertas está delimitado por un arco carpanel.
Encima corre un friso y una bella imagen gótica de la Virgen
María flanqueada por dos ventanales cuyas tracerías
presentan formas pentalobuladas. El tímpano apuntado lleva
relieves cuadrados con grutescos renacentistas donde son protagonistas
los animales reales y fantásticos.

Las cinco arquivoltas son apuntadas y llevan
estatuas de bienaventurados bajo doseletes. Los apoyos son finas
columnas sobre las que se colocaron estatuas de apóstoles
del siglo XVII que nuevamente se hallan muy meteorizadas.

Entre la portada del Salvador y la de Santa
María se erige una colosal torre campanario de aspecto
militar por su tamaño y sobriedad. De forma prismática,
tiene contrafuertes de refuerzo y muy poco vanos lo que le da
un aspecto macizo y pesado. En lo más alto hay un hueco
de campanas y encima una espadaña con dos vanos más
de distinto tamaño.
Puerta de los Canónigos
Esta puerta se abre en el costado septentrional
de la catedral, concretamente en el cierre del brazo norte del
antiguo transepto. Es muy sencilla y se limita a ser un vano rematado
por un arco escarzano.
Puerta de Reyes o de San Juan
Mucho más monumental que la anterior,
se corresponde con el brazo norte del transepto nuevo. Sus arquivoltas
son góticas, si bien el resto ya pertenece a momentos posteriores
como las estructuras adinteladas con su parteluz (con estatua
muy destruida de San Juan Bautista), arcos carpaneles y tímpano
de nuevo decorado con grutescos.

Fachada occidental y Puerta de San Antolín
o de las Descalzas
Esta puerta se ubica en la fachada occidental,
que a diferencia de otras catedrales hispanas no posee torres
en los extremos (fachada armónica) lo que resulta en un
aspecto aparentemente más pobre que otras homólogas

La propia puerta es contemporánea,
de Fernando Chueca Goitia y también un bonito ventanal
de tracerías que hay encima. Por último, en el extremo
superior existe un rosetón gótico en el frontón
triangular que remata la fachada y que está erizado de
pináculos flamígeros.

Interior
Como anunciábamos anteriormente, el
aspecto un tanto apagado de la catedral palentina cuando se visita
su exterior, se trueca en elegancia y galanura cuando accedemos
al interior, sorprendiéndonos por sus dimensiones, elegancia
arquitectónica y su riquísima colección de
obras de arte conservadas.

En efecto, se trata de un amplio templo que
se encuentra entre las catedrales más grandes de España
con sus dimensiones verdaderamente sobresalientes: 130 metros
de longitud y 50 de anchura.
Su planta es de cruz latina (mejor habría
que decir de cruz patriarcal de doble brazo horizontal) por sus
tres anchas naves y dos transeptos que no se acusan en la planta
pero sí en el alzado. Al costado norte se abrieron las
habituales capillas.

La cabecera es la primera parte construida
del edificio, allá por el siglo XIV, motivo por el que
conserva bien su pureza gótica. Tiene girola que rodea
la capilla principal. Tiene este deambulatorio siete tramos, cinco
con planta de trapecio y dos rectangulares, todas ellas con bóvedas
de crucería simple.

Esta girola permite el acceso a siete capillas
radiales, cinco hemipoligonales y dos rectangulares (las de los
extremos). En estas capillas sobresalen sus magníficos
ventanales con tracerías caladas de perfecta factura y
coloristas vidrieras neogóticas.

En cuanto al cuerpo de las naves, diremos que
los pilares de apoyos son robustos y fasciculados
con numerosas columnas que se encargan de recoger los nervios
formeros, perpiaños y cruceros.

Como veremos, al ser la nave central bastante
más alta que las colaterales, pudieron abrirse vanos de
iluminación directos al interior de la nave central.
Las bóvedas son de elegante crucería
compleja con nervios terceletes (y en algunos casos, también
con arcos combados) y muy decoradas claves, correspondiendo a
los siglo XV y XVI en la fase terminal del gótico en que
se construyeron.

A pesar de lo tardío de la construcción
de la Catedral de Palencia, el alzado todavía conserva
los tres niveles característicos del gótico clásico
del norte de Francia: arcos formeros, piso de triforio y, por
último, el claristorio o piso de ventanales de iluminación
de la nave central.
Probablemente lo más bello de su arquitectura interior
es el citado triforio de doble arco agudo que cobijan respectivamente
otros dos escarzanos y tracerías flamígeras de gran
hermosura.

Por su parte, el tercer piso del claristorio
cuenta con grandes ventanales apuntados.
Además de las elegantes trazas arquitectónicas del
edificio, sobresalen sus capillas principales, capillas laterales
con innumerables retablos, sepulcros e imágenes. También
hay que citar la puerta gótica de acceso al claustro, el
coro, el trascoro, etc.
Dos puertas del claustro
El costado meridional de la catedral tiene
dos puertas de comunicación con el claustro.

La que se encuentra más cercana a la
cabecera ofrece hacia el interior del templo una monumental portada
tardogótica (gótico flamígero) de la primera
mitad del siglo XVI, de tiempo del obispo Diego Hurtado de Mendoza
como atestiguan los escudos del dintel. Tiene arquivoltas apuntadas
y remate flamígero. En el tímpano se halla colocada
una Virgen de piedra policromada de principios del siglo XIII.
Se trata de Santa María la Mayor, patrona de la catedral.

Hacia los pies encontramos otra puerta de comunicación
con el citado claustro. En este caso su estilo es renacentista
plateresco. Tiene la particularidad de que su arco es de esviaje.
Arquivoltas, dintel, tímpano, apoyos, columnas flanqueantes,
etc. están muy decoradas. Está fechada en 1536 y
fue encargada por el obispo F. Fernández de Córdoba
y Mendoza con ayuda de D. Juan de Arce.

Antigua Capilla Mayor, actualmente Capilla
del Sagrario
Este espacio se corresponde con el que fuera
ábside principal o capilla mayor del primer proyecto gótico
puesto que lo rodea la girola.

En este espacio hay fijarse en las nervaduras
de su falsa bóveda y un magnífico retablo renacentista
realizado entre 1529 y 1534 por artistas relacionados y seguidores
de Felipe Bigarny y Balmaseda. Lo preside una imagen de la Virgen,
de estilo gótico. Es una obra policromada del siglo XIII
y María está siendo coronada por ángeles.

Capilla Mayor
La actual Capilla Mayor realmente es la unión
del séptimo y octavo tramo de la nave central, donde se
encontraba el coro. Entre los siglos XV y XVI se decidió
trasladar aquí la primitiva capilla mayor (que estaba en
lo que ahora es capilla del Sagrario).

Son notables las obras de arte sitas en este
espacio, pero con todo, nos quedamos con el retablo mayor de la
catedral, obra de Pedro de Guadalupe, Felipe Bigarny, Juan de
Flandes, Alejo de Vahía, Juan de Balmaseda y Gregorio Fernández.
Es una obra de muy comienzos del siglo XVI y considerado como
el ejemplar más temprano entre los retablos renacentistas
de España.
Coro
El coro se ubica al oeste de la capilla mayor,
a la que está unido por un espacio cerrado denominado Vía
Sacra. La sillería es de madera vista y estilo gótico.
Los asientos y respaldos de la misma se enriquecen con tracerías
góticas, de diferentes diseños, según un
esquema muy sencillo.
Trascoro
El trascoro es un grandioso monumento renacentista
considerado como una de las obras maestras catedralicias. Construido
en piedra, en él se combinan formas tardogóticas
como los doseletes y los pináculos erizados flamígeros
junto a otros renacentistas como frisos con veneras, grutescos
y candelieri.

Fue financiado por el obispo Fonseca y se sabe
que en él trabajó Juan de Ruesga hacia el año
1513.
La organización de espacios de este
trascoro es a modo de retablo donde se esculpieron, entre otras
escenas, la del Martirio de San Ignacio de Antioquía y
la Lactación de San Bernardo, añadidos posteriormente
y ambos obra del escultor barroco Francisco del Rincón.
En el centro podemos observar un monumental escudo de los Reyes
Católicos, además de una estatua de San Antolín.

También las paredes exteriores del coro están
labradas con magníficos relieves pero aquí destacamos
dos obras de arte mueble empleadas en el muro septentrional: una
imagen gótica del siglo XIV conocida como el Cristo de
las Batallas y un conjunto renacentista que representa a Cristo
Salvador, que es un Cristo en Majestad junto con los símbolos
del Tetramorfos esculpido por Felipe Bigarny.

Capillas de la nave norte
Capillas importantes de la nave norte son:
Capilla de Santa Lucía
Retablo de 1550 de Manuel Álvarez y
Juan Picardo.
Capilla de San Gregorio
Retablo de 1528 de Juan de Ortiz el Viejo.
Capilla de San Ildefonso
Retablo de 1530-1549 de Juan de Valmaseda.
Capilla de San Fernando
Originalmente dedicada a Santa Catalina, esta
capilla cambió de advocación en el siglo XVII al
ser canonizado el rey Fernando III. El retablo data también
de ese mismo siglo.

Capilla de la Inmaculada (antes de la Santa
Cruz)
Imagen de la Virgen Inmaculada y su retablo,
obras del siglo XVII.
Capilla de San Jerónimo (antes de la
Santa Cruz)
Capilla de San Sebastián
Retablo del siglo XVII de Francisco Fermín
y Blas de Cervera.
Capillas de la girola
De las capillas de la girola destacamos:
Capilla del Baptisterio
En ella encontramos la pila bautismal, obra
plateresca del siglo XVI. También se ubica aquí
el retablo renacentista de San Cristóbal, que incorpora
imágenes de este santo, además de San Antón,
San Pedro de Verona, San Blas, San Isidro y Santo Toribio. También
hay un Calvario y ángeles.
Capilla de la de la Virgen Blanca
Es una de las primeras obras arquitectónicas
góticas de la catedral iniciada en el siglo XIV. En su
interior hay un retablo neoclásico presidido por una preciosa
estatua gótica en alabastro del siglo XIV relacionada con
la Virgen Blanca de la catedral de Toledo.

Capilla del Monumento
Tiene un altar de plata de estilo rococó
que fue concebido para la capilla mayor. Sus autores fueron Andrés
Francisco y Juan Francisco de Espetillo.
Capilla de San José. En la actualidad
contiene una gran pintura de San José, cuyo autor fue Jacinto
Gómez.
Capilla de San Pedro o de Los Reyes. Su retablo
es de mediados del siglo XVI y en él sobresale la imagen
de San Pedro cubierto por tiara papal y encima un delicado grupo
de la Virgen con el Niño. Su autor fue Juan de Balmaseda.
Museo Catedralicio en el claustro y la
sala capitular
La última parte importante construida
de la catedral de Palencia (siglo XVI) fue la sala capitular y
el claustro, de grandes proporciones. Son obra de Gil de Hontañón
y actualmente albergan el Museo Catedralicio.

Lo usual es que las diócesis cuenten
con un museo catedralicio y diocesano con obras de arte sacro
del conjunto de la diócesis. Sin embargo, en el caso de
Palencia, la enorme colección de obras de arte de la diócesis
se halla en el antiguo Palacio Episcopal, constituyendo el llamado
Museo Diocesano de Arte Sacro.

En cuanto a obras de arte de la propia catedral
exclusivamente, se encuentran en las pandas del claustro y en
su sala capitular, constituyendo el llamado Museo Catedralicio.

Aunque las obras expuestas no son tan numerosas
como las del citado Museo Diocesano, la colección del Museo
Catedralicio es extraordinaria, aunque para disfrutarla hay que
pasear con atención y detenimiento por las pandas claustrales
y entrar en la sala capitular. Dicha colección abarca desde
una portada románica trasladada sillar a sillar hasta aquí,
imágenes góticas, grupos escultóricos renacentistas,
un cuadro de El Greco, una importante colección de tapices,
etc.

Algunas de las obras más destacadas
que se exponen en este Museo Catedralicio son: