El resultado en de una mole de piedra de 116 metros
de longitud y 76 de ancho, con un cimborrio que supera los 40
metros de altura. Su planta es un rectángulo del que únicamente
sobresale la gran capilla real de Carlos V que aunque parece un
ábside es una dependencia aparte. Tiene cinco naves más capillas
adyacentes y crucero no acusado en planta y girola cuadrada con
capillas tras el altar mayor.

La
vista desde la Giralda da testimonio de la compleja estructura
de cubiertas, pináculos y arbotantes que presta equilibrio a tan
enorme edificio. Otro aspecto que no debemos olvidar del exterior
es sus magníficas portadas de bellísimas esculturas.
Historia
La Mezquita aljama
La Catedral de Sevilla se levanta sobre el
solar de la que fue antigua mezquita aljama de la ciudad. Es una
imponente construcción, que configura un modelo que gozó
de un amplio predicamento en América y se alza, por tanto,
como un edificio fundamental para la historia del tardogótico
hispano.
Como era habitual en los procesos de reconquista
de grandes ciudades musulmanas, Fernando III cristianizó
la mezquita principal de la ciudad almohade de Sevilla. Con ello
se conseguía contar con un lugar amplio para el culto cristiano
y restablecer la sede episcopal sin tener que aportar hombres,
dinero y tiempo en nuevas construcciones edilicias en momentos
en que el esfuerzo reorganizativo social, político y militar
era lo prioritario.
Ysambart y las trazas de la nueva catedral
Las obras de la Catedral de Sevilla comenzaron en
el año 1434 si bien la decisión de sustituir la
antigua mezquita por un templo católico se había
tomado en 1401. El primer artífice de la obra fue el arquitecto
Ysambart. Aunque se trata de un nombre bastante desconocido, Ysambart
fue uno de los maestros más valorados en lo territorios
hispanos de las primeras décadas del siglo XV. De origen
francés, se encuentra documentado en Lleida, Zaragoza,
Daroca, Tordesillas y Palencia. Ysambart fue el artífice
que realizó las trazas originales de la Catedral, cuya
copia fue localizada en 2008 por los profesores Begoña
Alonso y Alfonso Jiménez en el convento de las clarisas
de Bidaurreta, en Oñate.

Este documento constituye una fuente fundamental
para reconstruir la forma de trabajo de los arquitectos tardogóticos,
dado que se trata de uno de los pocos, y sin duda el más
temprano ejemplo de un dibujo de una planta arquitectónica
hispana. La traza original debió ser realizada por Ysambart
en torno a 1433, y la copia se ha fechado hacia 1488. De su lectura
se deduce la intención inicial de destruir el patio de
los naranjos y la Giralda.

El Maestro Carlín
No parece sin embargo que Ysambart realizase ningún
trabajo en la Catedral sevillana, más allá de las
trazas. El primer maestro de obras documentado, y responsable
de la mayor parte de su ejecución, fue otro francés,
que procede del ámbito catalán, el maestro Carlín.
Se trata de un artífice originario de Picardía,
que sin duda llegó a la península Ibérica,
como tantos otros creadores, huyendo de la guerra de los Cien
Años, en busca de nuevas oportunidades laborales en un
mercado que se encontraba abierto a las novedades europeas. En
Barcelona, el cabildo le encomendó en 1408 el diseño
de la gran portada de la fachada principal de la Catedral, cuyo
impresionante dibujo se ha conservado en su archivo. Tras un breve
paso por la Seu Vella de Lleida, en donde coincidió con
Ysambart, y una estancia en Valencia, probablemente ya de camino
a Sevilla, llegó a la capital del Guadalquivir, en donde
tuvo la oportunidad de dirigir la construcción del templo
desde sus cimientos hasta la altura del crucero sin que, aparentemente,
introdujera grandes cambios en el proyecto inicial de Ysambart.

Debe señalarse el interés que mostró
el cabildo hispalense por los artífices del ámbito
mediterráneo. Durante los últimos años de
la maestría de Carlín se intentó que trabajase
en la Catedral Antoni Dalmau, un imaginer de origen catalán,
que desarrolló su trayectoria profesional en Valencia,
siendo el responsable, entre otras empresas, de finalizar el trascoro
de la Catedral, conservado en la capilla del Santo Cáliz.
Las últimas obras y su finalización
Tras la muerte de Carlín en el año
1448 tomó el relevo su aparejador, Joan Normant, un arquitecto
que había acompañado a Carlín durante gran
parte de su vida, y que también tenía conocimientos
del gótico catalán. Joan Normant, estuvo activo
en Sevilla hasta 1472. Tras un periodo en el que se contrataron
a varios maestros simultáneamente para acelerar las obras,
finalmente se volvió a la solución de una dirección
única, que recayó en Simón de Colonia y posteriormente
en Alonso Rodríguez.
La
Catedral se finalizó simbólicamente, el 10 de octubre
de 1506 cuando se colocó la piedra postrera en lo más
alto del cimborrio, aunque en realidad se siguieron haciendo todavía
algunas obras.
En apenas 70 años se había logrado
construir la fábrica gótica más grande del
mundo, aquella cuya intención inicial era hacer "un
templo tal e tan grande que los que la vieren acabada nos tengan
por locos".
Hundimiento y reconstrucción del cimborrio
Tan sólo cinco años después
de la finalización de las obras, el 28 de diciembre de
1511, uno de los pilares del crucero se vino abajo, afectando
al cimborrio, que se arruinó por completo. Tras la destitución
del maestro de obras Alonso Rodríguez, Juan Gil de Hontañón
diseñó una nueva estructura, que se finalizó
en 1519. Ésta aguantó hasta 1888, cuando volvió
a derrumbarse, siendo reconstruido por Joaquín Fernández.
Durante el periodo renacentista se realizaron algunas
intervenciones importantes, como el remate de la Giralda, diseñado
por Hernán Ruiz, y las obras de la Sacristía Mayor,
la Sala Capitular y la Capilla Real, realizadas por Diego de Riaño,
Martín de Gainza y Asensio de Maeda. Ya en el siglo XVII
se construyó la capilla del Sagrario.
La catedral de Sevilla en su estado actual
El interior de la Catedral
El Cuerpo de las naves
La
Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es un templo
de enormes proporciones, dividido en cinco naves, con crucero,
y capillas laterales. Tiene una cabecera recta, y está
orientada de la misma forma que la primitiva mezquita aljama sobre
la que se levanta.
La nave central y la del crucero son más elevadas
que las laterales, marcando una cruz latina en alzado aunque no
sobresaliente en planta, y todas ellas se cubren con bóvedas
ojivales. En las naves laterales se abren capillas.
En lugar de triforio se adoptó la solución de crear
un balcón corrido a lo largo de la nave mayor, entre los altos
arcos formeros y los ventanales del claristorio.
La cabecera del templo no consta de una girola, pues
la planta del edificio original era un rectángulo perfecto.
Otro de los aspectos que destacarse es su uniformidad estilística,
algo que no es habitual en las catedrales góticas, debido
a su largo proceso constructivo. Su construcción se realizó
en poco más de 70 años siguiendo el proyecto original
de Ysambart sin grandes modificaciones.

En el centro de la nave principal se encuentra el
coro, y la capilla mayor, que aloja en su interior un impresionante
retablo, uno de los mayores de la cristiandad, que fue realizado
entre 1482 y 1564 en diferentes fases.

Capilla Real
Tras la capilla mayor se encuentra la Capilla Real,
situada en la cabecera del templo. Es una construcción
de planta rectangular, en donde se encuentran enterrados Fernando
III el Santo y su hijo, Alfonso X el Sabio. Al exterior se cierra
por formas absidiadas de decoración plateresca.

El exterior de la Catedral
Principales portadas
Se puede acceder al interior por medio de diez puertas,
siendo las más antiguas las situadas en el muro de los
pies, en donde comenzaron las obras.

A
los pies de la catedral, en la fachada oeste, hay tres puertas
de acceso correspondiente a cada una de las naves principales.
La Portada de la Asunción es la de la nave
principal, pero no fue realizada en la Edad Media sino en el siglo
XIX por arquitecto Fernando Rosales, y el escultor Ricardo Bellver.
A la izquierda de esta puerta se encuentra la Portada
del Bautismo y a la derecha la den Nacimiento. Ambas son obras
del taller de Lorenzo Mercadante de Bretaña en los años
60 del siglo XV.

En la cabecera de la Catedral están situadas dos
portadas de traza gótica adornadas con esculturas renacentistas.
Están dedicadas respectivamente, según la decoración de sus tímpanos
a La Entrada de Cristo en Jerusalén (Puerta de las Campanillas)
y La Adoración de los Reyes Magos.
En la primera el tímpano tiene escultura hechas
con barro cocido y es obra del escultor Miguel Florentin alrededor
de 1520 y muestra ya una plástica renacentista.

La portada de La Adoración de los Reyes Magos o
Puerta de los Palos es del mismo autor que la anterior.
La Giralda
El campanario de la Catedral de Sevilla es una de
las torres más famosas de nuestro país. Conocida
como La Giralda, fue realizada a finales del siglo XII, y constituye
el resto más significativo de la primitiva mezquita almohade.

Es una estructura de 104 metros de altura, y planta
cuadrangular, que sigue el modelo del alminar de la Kutubía
de Marrakech. En el siglo XVI se le añadió el actual
cuerpo de campanas, de estética renacentista, y en 1568
se coronó con una veleta que representa de forma alegórica
a La Fe, y que es conocida popularmente como el giraldillo.

En su decoración exterior se emplearon numerosos
materiales reutilizados de edificios romanos y visigodos. Asimismo,
constituye un ejemplo paradigmático del empleo de sebka,
un elemento decorativo característico del arte almohade,
consistente en el entrelazado geométrico a base de arcos
mixtilíneos de aspecto romboidal.

El Patio de los Naranjos
El conocido patio de los naranjos era el primitivo
patio de abluciones de la mezquita almohade. Es un espacio rectangular,
al que se accede por la Portada del Perdón. Originalmente
estaba rodeada de arquerías, aunque las transformaciones
que se han realizado posteriormente, como la construcción
de la iglesia del Sagrario en el costado occidental, han alterado
su fisonomía.

(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)
