La
iglesia del Convento de Santo Domingo de Ribadavia supone uno
de los modelos más genuinos de la que se denomina arquitectura
gótica mendicante en Galicia. Vamos a hacer un breve acercamiento
a estos edificios que guardan un evidente aire de familia entre
sí.
El gótico mendicante (conventos dominicos
y franciscanos) en Galicia
El gótico en Galicia tiene
una característica que destaca sobre las demás de
manera sobresaliente. Se trata de su conservadurismo y apego a
la tradición románica precedente. En el ámbito
rural, se pueden encontrar templos de formas románicas
construidos a lo largo de todo el siglo XIII y bien entrado el
XIV. Pero al margen de este gótico rural de características
arcaizantes, destacamos la importancia de los conventos de las
órdenes mendicantes: dominicos y franciscanos.

Si dominicos y franciscanos comenzaron su actividad
predicadora a comienzos del siglo XIII, será durante el
XIV cuando acometerán sus principales obras constructivas
en sus conventos. En Galicia fueron numerosos los conventos fundados.

Salvo excepciones, los templos conventuales de las
órdenes mendicantes en Galicia tuvieron las siguientes
características:
1.- Disponían de una o tres naves, sin abovedamiento
en piedra, con cubiertas de madera. También tenían
transepto no acusado en planta pero sí en el alzado.

2.- La cabecera estaba formada por tres ábsides
poligonales escalonados de diferente altura y profundidad, siendo
los colaterales bastante más bajos y cortos.
3.- Estos ábsides tienen siempre una estructura
similar y es lo más bello de esta arquitectura. Se trata
de grandes ábsides poligonales con contrafuertes escalonados
en sus vértices y largos ventanales apuntados que llegan
casi hasta el alero.
4.- Los tres ábsides de este tipo de cabecera
están cubiertos con bóveda de crucería.

5.- Las portadas suelen ser apuntadas o excepcionalmente
de medio punto (otro arcaísmo románico) con arquivoltas
decoradas y de columnas semejantes a las del románico:
fustes cilíndricos con capiteles vegetales e historiados.
En ocasiones llevan tímpanos esculpidos con escenas marianas.
Convento de Santo Domingo de
Ribadavia
Historia
El convento de Santo Domingo ocupa el espacio que
es conocido como el valle del Paraíso. Su fundación
fue muy temprana, en la primera mitad del siglo XIII aunque el
conjunto monástico debió esperar hasta 1271 para
comenzar su construcción. Las obras continuaron durante
el siglo XIV.

Además de su trabajo como predicadores, los
dominicos de Ribadavia se dedicaron a la enseñanza entre
el año 1299 y el siglo XVI cuando se suprimieron los estudios
en todos los conventos dominicos gallegos. Un siglo más
tarde volvió a retomar la actividad y prosiguió
hasta el siglo XIX.

Como tantos conventos y monasterios españoles,
sufrió una profunda crisis durante el siglo XIX. A pesar
de ello fue declarado monumento nacional (monumento histórico
artístico) en el año de 1931, gracias a la perfección
de la arquitectura gótica del templo. Desgraciadamente,
de las estancias conventuales no ha llegado hasta nuestros días
prácticamente nada.

Exterior
La iglesia conventual dominica de Ribadavia es un
amplio templo de tres naves, transepto no acusado o sobresaliente
en planta y cabecera tripartita. Dispuso de tres puertas.
Cabecera
La cabecera se conserva muy bien y es de gran belleza.
Guarda las características que hemos indicado para la arquitectura
mendicante gallega: tres ábsides de planta hemipoligonal
de diferente tamaño -bastante más grande el central-
con estribos escarpados en los vértices y bellos ventanales
góticos muy rasgados (verticales) en el centro de las caras
planas.

Los angulosos contrafuertes en las esquinas tienden
a monumentalizar estas cabeceras de las iglesias dominicas y franciscanas
-especialmente en los amaneceres cuando la luz incide majestuosamente
sobre ellas- y dotarlas de un cierto carácter castrense,
de fortaleza.
Fachada
Su fachada occidental bien recuerda a la de las iglesias
de los monasterios cistercienses al no disponer de torres campanario
en las esquinas (no fachada armónica) y estar presidida
por un rosetón (de tracerías modernas).

La puerta tiene tres arquivoltas apuntadas con palmetas
y chambrana de puntas de diamante. Las columnas son un total de
cuatro, con cogollos vegetales parecidos a crochets, salvo uno
que es de temática zoomorfa (un león).

En la clave se colocó una pequeña estatuilla
de Santo Domingo portando un libro. Encima se esculpieron los
escudos de los Sarmiento, el de Castilla y León y el de
fray Alonso de Cusanca.

Muros laterales
En el muro norte -además de contrafuertes,
ventanales y canecillos- hay tres puertas pequeñas de medio
punto. Una de ellas debería de dar acceso a las dependencias
conventuales. Aunque pequeña, es interesante por su pinjante
calado por un óculo tetrafoliado.

Las otras dos se encuentran en el propio muro septentrional
del templo. Son prácticamente idénticas aunque una
está completamente cegada. Lo característicos de
estas dos puertas es que sus tímpanos no son semicirculares
porque en el extremo inferior son trilobulados.

Canecillos
Los aleros de las cornisas están sostenidos
por canecillos de tradición románica dada la iconografía
que ponen de manifiesto.

Además de las habituales formas geométricas,
encontramos cabezas zoomorfas y humanas, animales, incluso alguna
representación de tipo sexual.

Interior
La cabecera vuelve a concentrar todas las miradas
cuando entramos al interior por sus muy espectaculares bóvedas
de crucería en abanico. Dan sensación de ser fruto
de una obra bien construida y, a pesar de los ventanales góticos,
ofrece un aspecto recio y fuerte.

Sin embargo, el cuerpo de naves resulta mucho más
liviano y vaporoso, posiblemente porque no posee bóvedas
pétreas sino cubiertas de madera. Además los pilares
con semicolumnas que separan las tres naves son de gran delgadez,
atestiguando con ello que los talleres que intervinieron en este
edificio nunca tuvieron la intención de voltear ningún
tipo de bóveda.

A pesar de encontrase a bastante altura, lo que dificulta
su identificación, hay que fijarse en los capiteles de
las citadas columnas pues muestran una rica iconografía
que abarca desde variados vegetales hasta animales del bestiario.


También debemos fijarnos en el repertorio
de escultura funeraria gótica del templo puesto que se
conservan en su interior varios sarcófagos con estatuas
yacentes como el de un caballero del linaje de los Maldonado y
dos renacentistas de Pedro Vázquez de Paga y su esposa
doña Sancha.

Por último, dentro del arte mueble del interior,
hay que decir que se ha conservado una pila bautismal medieval.
