Guía del Monasterio de Lladó, Girona
Introducción
Lladó
es una localidad gerundense perteneciente a partido judicial de
Figueres, dentro del Alt Empordà, comarca de la esquina
nordeste de la provincia de Girona.
Se encuentra a una altura de 197 metros sobre
el nivel del mar y cuenta con 849 habitantes.
Se han hallado numerosos vestigios de ocupación
romana del lugar y sus alrededores y también algunos rastros
visigodos. Pero como tal, la población medieval de Lladó
es citada en un primer documento del año 977 al dotar el
conde-obispo Miró II de Besalú, unas tierras del
término de "Lucduno" en el monasterio de Sant
Pere de Besalú. La toponimia medieval de Lladó fue
variada. Aparece con nombre tales como Lucduno, Lodone, Ledono,
Letonis, etc.

La Canónica Agustiniana de Santa María
de Lladó
Santa María es citada por primera vez
en el año de 1089 cuando los señores de Navata renunciaron
a los derechos usurpados que tenían sobre la población
y las iglesias. En ese mismo año el obispo de Girona autoriza
la restauración de la vida monacal del priorato de canónigos
regulares.

Se establece que los citados canónigos
seguirán la regla de San Agustín. El primer prior
elegido fue un tal Joan, que había sido profesado anteriormente
en Santa María de Vilabertran. Aunque habitualmente se
le menciona como "monasterio", debería citarse
más acertadamente como canónica agustiniana o comunidad
de canónigos regulares de San Agustín, puesto que
sus miembros no eran monjes sino sacerdotes (canónigos).

Desde entonces, la canónica agustiniana
de Santa María de Lladó va a gozar de numerosas
donaciones por lo que a finales del siglo XII se mandará
la construcción de la actual iglesia románica de
Santa María y las dependencias del priorato situadas alrededor
del claustro. La mayoría de los especialistas aprecian
en la construcción de la iglesia dos etapas. La primera
correspondería a una época de bonanza económica,
pero posteriormente, quizás por apreturas económicas,
continuó una segunda fase de manera más modesta.

En el siglo XIV llegaron a Santa María
de Lladó las reliquias de San Lamberto, lo que provocó
afluencia de peregrinos. Dichas reliquias se guardan en una capilla
gótica que se construyó para tal efecto anexa a
la nave principal de la iglesia.
En el siglo XVI, como sucedió con todas
las canónicas agustinianas catalanas, fue secularizada
(año de 1592) convirtiéndose en colegiata secular.
Con la Desamortización de Mendizábal de 1835, fue
suprimida.
Desde 1852, Santa María ejerce la función
de templo parroquial de la población de Lladó.
En 1925, Santa María de Lladó fue declarada monumento
histórico artístico de carácter nacional.

Arquitectura
La ex-canónica y ex-colegiata de Santa
María de Lladó es uno de los monumentos más
importantes del Empordà por su porte y otros aspectos que
iremos viendo. Está construida con sillarejos casi cuadrados
menos algunas partes monumentales como la fachada, que es de sillares.
Su planta es basilical de tres naves, sin transepto, que desembocan
en una cabecera tripartita de tres ábsides de planta semicircular
precedidos de largos tramos presbiteriales unidos sin solución
de continuidad.

Exteriormente, es muy relevante la fachada oeste
con su bella portada.

Exterior
Cabecera
La cabecera de la iglesia de la Canónica
(o "Monasterio") de Santa María de Lladó,
como es frecuente en la zona, es de monumental austeridad. Los
ábsides laterales no llevan decoración alguna pues
los muros son lisos. Únicamente hay un ventanal de aristas
vivas en el centro. El ábside central también es
liso pero posee en el eje un ventanal de tipo portada con una
arquivolta plana sobre una pareja de columnas, cuyos capiteles
son vegetales muy esquemáticos. Posteriormente, los muros
de la cabecera fueron recrecidos, adoptando una extraña
y poco armoniosa estampa.

Fachada occidental
Del exterior, sin embargo, lo más notable
es su fachada occidental. Su registro central es el más
espectacular y para su construcción, como dijimos, se sustituyeron
los sillarejos por sillares.

La puerta es muy elegante. Pertenece a la primera
campaña de finales del siglo XII. Posee seis arquivoltas
de medio punto muy ornadas a base de baquetón entorchado,
palmetas, encestado, tallos ondulantes que cobijan hojas, ajedrezado,
etc. Hay que fijarse en los salmeres de dos de estas arquivoltas
porque hay dos leones y también dos prótomos del
mismo felino.

En el centro hay un tímpano con un dintel.
En el tímpano hay pinturas gótico-renacentistas
del siglo XVI que sustituyeron a las románicas y han sido
restauradas en varias ocasiones. Iconograficamente, representa
el pasaje de la Epifanía.

Los apoyos son cuatro columnas con capiteles
que imitan los corintios romanos con sus grandes hojas de acanto,
volutas y flores de ábaco.

Encima hay un ventanal de tipo portada con
arquivoltas planas sobre dos columnillas cuyos capiteles adoptan
formas corintias semejantes a los de la portada.

Esta bonita fachada de Santa María de
Lladó debía estar flanqueada por dos grandes torres
que no se llegaron a construir. En el lado derecho se empezaron
a levantar ventanales que no se terminaron y posteriormente se
aprovecharon para construir una especia de espadaña a medio
hacer.
Por último cabe decir que en los muros
perimetrales de la iglesia hay empotradas varias lápidas
sepulcrales de priores de la canónica medieval.
Interior
En el interior de la iglesia se aprecia que
las tres naves citadas se separan mediante arcos formeros de medio
punto que se apoyan sobre anchos pilares con columnas adosadas
en dos de sus frentes.

La bóveda de la nave central es de medio
cañón muy apuntado con arcos fajones y las laterales
de cuarto de cañón.

En cuanto a la cabecera, los presbiterios tienen
bóveda de medio cañón y los ábsides
de cuarto de esfera.

Los capiteles de las columnas interiores son
mayoritariamente lisos salvo uno con motivos geométricos
y otros dos con figuras humanas de gran simplicidad. Se piensa
que el motivo de quedar "a medias" la decoración
interior fue la mala gestión económica del prior
Arnau de Coll, que llegó a ser sancionado por Roma por
tal motivo.

En el interior también encontramos una
pila bautismal románica.
Más interesantes aún son los cuatro
capiteles románicos que se hallan en el interior. Concretamente,
encontramos uno que sirve de atril dentro del ábside principal.
Se trata de una fina cesta que imita a los capiteles corintios
grecorromanos con dos órdenes de hojas, volutas y flor
superior.

Un segundo capitel lo hallamos también en
el suelo del ábside central. Cuenta con dos órdenes
de volutas y cabezas de cabra en las esquinas. Es muy semejante
a uno de los expuestos en el Monasterio de Sant Pere de Rodes.

Hacia los pies del templo y sirviendo de pilas de
agua bendita se han colocado en los pilares de la nave central
los otros dos capiteles que completan los cuatro citados.
Uno de ellos, en el pilar meridional tiene una maraña
de tallos vegetales rematadas en hojas.

El que se encuentra en el pilar norte es más
interesante pues, aunque algo roto, ofrece una iconografía
singular: dos aves en actitud de picarse la una a la otra. Concretamente,
la izquierda muerde con su pico el cuello de la opuesta. Mientras,
el pájaro derecho hace lo propio en el pecho de su oponente.
