Guía del Monasterio de Monsalud, Córcoles
(Guadalajara)
Introducción
El
Monasterio cisterciense de Monsalud, en Córcoles (perteneciente
al Municipio de Sacedón), fue uno de los edificios medievales
más importantes del territorio de la actual provincia de
Guadalajara durante siglos, dejándose
sentir sus aspectos arquitectónicos y escultóricos
en el románico de todo el sur de Guadalajara y la actual
provincia de Cuenca.
El monasterio de Santa María de Monsalud
es el mejor conservado de los que se establecieron en el medievo
en la provincia de Guadalajara (Monsalud, Bonaval, Buenafuente
del Sistla y Óvila) y ha llegado hasta nosotros en un estado
mejorable, pero suficientemente bueno como para rememorar lo que
supuso este complejo cisterciense.

Para llegar a las ruinas del monasterio hay
que dirigirse a la población de Córcoles (en el
municipio de Sacedón) y, desde allí, tomar una carretera
en dirección norte y recorrer una breve distancia. El monasterio
de Monsalud es Monumento Histórico Artístico y pertenece
en la actualidad a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Actualmente, es visitable y forma parte de la Red de Yacimientos
y Monumentos de esta comunidad autónoma.
Historia
Algunos autores indican que su primera fundación
fue realizada por Alfonso VII en el año 1138, en otro lugar
al norte de su actual emplazamiento, concretamente en la orilla
derecha del río Tajo, en el término de Auñón.
En 1140, la fundación se trasladará
a Córcoles, aunque las edificaciones actuales debieron
iniciarse alrededor del año 1170 y mantenerse en obras
hasta bien entrado el siglo XIII. La casa madre del Monasterio
de Monsalud fue el Monasterio de Scala Dei, en los Altos Pirineos
franceses.
La obra de los siglos XII y XIII no pudo terminarse.
En el siglo XVI se aboveda el tramo occidental y se interviene
en el muro del imafronte. También en este momento se procede
a la reedificación del claustro anterior, que debió
ser muy humilde, si es que se llegó a construir.

En 1835 fue clausurado como consecuencia de
las leyes desamortizadoras de Mendizábal y, desde entonces,
comenzó un largo proceso de abandono y ruina, que ha sido
afortunadamente frenado por los esfuerzos de una Escuela-Taller.

Arquitectura
El conjunto monástico de Monsalud se
encuentra rodeado por una cerca de piedra que protegía
el recinto monasterial y su huerta. Actualmente, aunque en estado
semirruinoso, se conservan restos de casi todas las dependencias:
la iglesia y la sala capitular de estilo tardorrománico,
el claustro reconstruido en el siglo XVI de estilo gótico
y renacentista, la sacristía del XVII, el refectorio, la
celda abacial, el dormitorio de los novicios, la bodega y la portería,
también del XVII.

Antes de alcanzar la iglesia debemos pasar junto
a la portería del cenobio. Es una estructura neoclásica
del siglo XVII. La gran puerta está flanqueada por dos
parejas de columnas toscanas y en la zona del entablamento y del
frontón, aparecen relieves de los bustos de Dios Padre,
San Benito de Nursia y San Bernardo de Claraval.

Iglesia
La iglesia del Monasterio de Monsalud está
edificada completamente con buena sillería caliza. Probablemente
por motivos topográficos o hidrológicos se sitúa
al sur del claustro, lo cual no es lo habitual en los monasterios
medievales benedictinos. Su construcción -que llevaría
varios años- ha de situarse entre finales del siglo XII
y mitad del XIII ofreciendo una majestuosa arquitectura tardorrománica
hispano-languedociana según los gustos ornamentales austeros
de la Orden del Císter.

Se trata de un templo de tres naves, más
alta la central, con dos tramos cada una, y un amplio transepto,
rematando en cabecera con tres ábsides semicirculares precedidos
de su respectivo presbiterio rectangular.
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Como indicamos el cuerpo principal de tres naves
sólo cuenta con dos tramos a partir del transepto, lo que
hace que la planta casi sea de cruz griega. Esta anomalía
se explica porque la iglesia quedo sin terminar tras el primer
impulso de los siglos XII y XIII y se cerró el muro de
poniente ya en el siglo XVI. De haberse concluido la obra medieval
como estaba prevista, llegaría a disponer de dos tramos
más hacia el oeste, igualando la longitud del claustro.

Exterior
Exteriormente, se aprecia el escalado en altura
y profundidad de los ábsides. El central se estructura
en cinco paños mediante cuatro columnas con un enorme ventanal
de doble derrame estilizado y aristas aboceladas en los tres centrales,
mientras los absidiolos son lisos con un vano central. Los aleros
respectivos están soportados por canecillos de rollos.

Siguiendo con la descripción exterior,
se conserva una portada completamente románica, que se
abre en el hastial sur del crucero y comunicaba la iglesia directamente
con la huerta. Tiene cinco arquivoltas planas con profunda bocina
soportadas por jambas. Encima, entre dos contrafuertes, se abre
un gran arco que rodea un óculo circular con lóbulos
periféricos.

La portada occidental es del siglo XV o XVI
y está formada por arcos carpaneles sobre columnillas.
Encima hay un arco con hornacina para alojar alguna estatua hoy
desaparecida y encima un gran óculo sin tracerías.

Interior
En el interior de la iglesia del Monasterio
de Monsalud, probablemente lo más antiguo conservado sean
los ábsides laterales de estructura románica tardía
con bóveda de cañón apuntado en los presbiterios
y cuarto de esfera también apuntada para los hemiciclos.

En el centro de la cabecera se abre un gran
arco triunfal apuntado, seguido de un presbiterio rectangular
cubierto por bóveda de crucería simple, que termina
en el ábside principal de la iglesia. Dicho ábside
central debió abovedarse a finales del siglo XII o comienzos
del XIII, con la innovación del uso de nervios de refuerzo
que, apoyando en las columnas que flanquean las ventanas, coinciden
en la clave del ingreso. Este ábside posee una hornacina
con arco sobre columnillas y el muro interior con dibujos geométricos
de sabor muy oriental.

Los dos brazos del transepto se cubren con
bóvedas de medio cañón apuntado y el crucero
con bóveda de crucería de ocho nervios.

A partir del citado transepto, se prolongaron
las tres naves, que como hemos dicho, quedaron sin terminar. Además
esta zona del templo ha llegado a nuestros tiempos de forma mucho
más precaria que la cabecera y el transepto.

Estas naves se proyectaron con arcos formeros
apuntados sobre pilares cruciformes con dos semicolumnas en cada
cara al estilo hispano-languedociano para recoger los arcos apuntados
de bóvedas de crucería cuatripartitas. Este tipo
de arquitectura es muy habitual en los monasterios cistercienses
hispanos. Sin embargo en el tamo más al oeste, se adivinan
arranques de bóvedas de múltiples nervios para una
bóveda estrellada que ya ha desaparecida, pero que nos
habla de una obra posterior de finalización y cierre occidental
de la iglesia en el siglo XVI.

Las columnas conservadas en la
cabecera, transepto y parte del cuerpo de naves tienen capiteles
vegetales no figurados, propios de las directivas sobre aniconismo
de San Bernardo de Claraval.

Claustro y dependencias claustrales
El actual claustro del Monasterio de Monsalud es
obra del siglo XVI, del que se conservan tres de las cuatro pandas.

En él se combinan formas renacentistas con
cubriciones tardogóticas. En efecto, sus pandas se cubren
con bóvedas de crucería compleja con arcos terceletes.
Las galerías claustrales se comunican mediante grandes
arcos de medio punto sobre sencillos pilares clasicistas.
La primera estancia claustral de la panda del capítulo
que encontramos es la antigua sacristía, de planta rectangular
y bóveda de cañón apuntado, que cuenta con
dos hornacinas utilizadas como Armariorum para guardar los libros
litúrgicos.

A continuación se abre la Sala Capitular.
Por fortuna, esta dependencia relevante de los monasterios del
Císter y que suelen mostrar el arte y la arquitectura más
refinada de sus cenobios, se ha conservado muy bien en Monsalud.
El acceso desde el claustro se efectúa mediante
una portada de tres arquivoltas apuntadas lisas. Como es habitual
en los cenobios benedictinos, flanquean la entrada dos grandes
ventanales, también de arco apuntado.

Los nervios de estas bóvedas gravitan
sobre diversos apoyos: ménsulas emergentes de los muros
periféricos, columnillas en las esquinas y dos fuertes
columnas centrales con fustes monolíticos y capiteles vegetales
ya muy góticos con ábacos octogonales.

Anexo a esta sala se halla la escalera hacia el
antiguo dormitorio de los monjes -completamente arruinado- y el
locutorio, espacio cubierto con cañón apuntado desde
donde el prior asignaba las labores diarias y que conectaba con
la huerta.

A lo largo de los siglos XVI y
XVII, se añadieron nuevas estructuras al norte y oeste
del claustro. Siguiendo el plano cisterciense ideal, la panda
norte albergaría la cilla y el refectorio, mientras que
la panda oeste se destinaría a la hospedería y a
los legos.
En la panda norte se conserva la puerta y ruinas
de la escalera de subida a la planta de conversos.

En la panda oeste se conserva el vestíbulo
que comunica el claustro con el exterior. Es una estancia rectangular
abovedada con crucería estrellada.