Guía del Monasterio de Santa María
de Vallbona de les Monges, Lleida
Introducción
El
Monasterio de Santa María de Vallbona de les Monges (Vallbona
de las Monjas en castellano) perteneciente a la provincia de Lleida,
es uno de los grandes monasterios cistercienses de los que goza
Cataluña, con más de 850 años de historia,
y el más importante de los que fueron femeninos.
Su origen se remonta a la primera mitad del
siglo XII, alrededor del año 1153, cuando un grupo de eremitas
se reunió bajo la dirección del anacoreta Ramon
de Vallbona, formando una comunidad que vivía según
la Regla de San Benito. Estos primeros asentamientos eran mixtos
(hombres y mujeres) y estaban dispersos en pequeños eremitorios
de la zona.

Durante las décadas siguientes, esta
comunidad comenzó a transformarse. En 1175 los monjes varones
abandonaron el lugar para establecerse en otros puntos como el
Montsant, quedando únicamente la comunidad femenina en
Vallbona. Poco después, las monjas adoptaron la reforma
cisterciense, integrándose en la orden del Císter
bajo la guía de la abadesa Oria Ramírez, proveniente
del monasterio de Tulebras (Navarra).
Desde sus inicios, Vallbona gozó del
apoyo de importantes figuras de la monarquía de la Corona
de Aragón. Por ejemplo, el rey Alfonso II el Casto y la
reina Sansa establecieron temporalmente su corte en Vallbona para
consolidar la nueva fundación, y más tarde sus sucesores,
como Jaime I el Conquistador y Alfonso el Sabio, visitaron y se
hospedaron repetidamente en el monasterio, atrayendo la atención
de trovadores y cronistas.
Gracias a su vitalidad espiritual y social,
el monasterio se convirtió en un centro de influencia amplia,
tanto religiosa como económica. Desde Vallbona se promovieron
otras fundaciones monásticas en Cataluña y territorios
cercanos, como Sant Hilari de Lleida, Bonrepós, la Bovera
o Valldonzella, entre otros. En su época de máximo
esplendor la comunidad llegó a albergar hasta ciento cincuenta
monjas.

Por su gran prestigio, en Vallbona ingresaron
mujeres de las familias más poderosas de la época
pertenecientes a la Corona de Aragón, por lo que no es
extraño que llegara a tener grandes privilegios y donaciones.
Además de su importancia espiritual,
Vallbona fue un centro cultural y educativo. Desde el siglo XIII
funcionó una escuela monacal donde jóvenes de la
nobleza recibían formación en materias como gramática,
liturgia, caligrafía, música y tejidos, y existía
un scriptorium donde las monjas copiaban y ornamentaban códices.

Arquitectónicamente, el monasterio se
levantó en su mayor parte entre los siglos XII y XIV, mostrando
una interesante transición del románico al gótico
en su iglesia y claustro. Por su valor histórico y artístico
fue declarado Monumento Nacional en 1931, y hoy forma parte de
la conocida Ruta del Císter junto con los monasterios de
Poblet y Santes Creus.

A la belleza originaria de estas venerables
piedras hay que sumar la importante y reparadora restauración
de la que gozó a finales del siglo XX y que recuperó
el esplendor ensombrecido por la inclemencia de los siglos.
En conjunto, el Monasterio de Vallbona de les Monges
no solo representa un ejemplo sobresaliente de vida monástica
femenina en España y en Europa, sino también un
testimonio vivo de la espiritualidad y la cultura medieval que
ha perdurado hasta la actualidad.
Iglesia abacial de Vallbona de les Monges
La iglesia es un soberbio edificio de ese estilo,
que aunque ahora está "prohibido" llamarlo cisterciense,
es característico de las construcciones de las monjas y
monjes blancos de las décadas finales del siglo XII y comienzos
del XIII, donde la planimetría sigue siendo románica
pero se usa ampliamente el arco apuntado, bóveda de crucería
y se aplica gran severidad a sus formas.
Arquitectura
La iglesia de Vallbona de les Monges tiene una sola
nave longitudinal de cuatro tramos y otra transversal (transepto)
muy acusada en planta. Los cenobios femeninos acostumbraban a
tener una sola nave en contraposición a los masculinos,
con tres.
Interior
La nave longitudinal tiene cuatro tramos cubiertos
con bóveda de crucería cuyos arcos perpiaños
y cruceros se apoyan sobre ménsulas que emergen de las
zonas superiores de los muros laterales.

Esta nave desemboca en el ya citado transepto y de
éste nace una cabecera de tres ábsides rectangulares,
siendo el central más alto y profundo que los colaterales.
Estos ábsides, al igual que el transepto, también
se abovedan con crucería.

En la intersección de nave y transepto (el
crucero) se construyó un soberbio cimborrio octogonal sobre
trompas con ocho ventanales y bóveda de crucería,
que se supone del siglo XIII.

En el segundo tramo de la nave desde los pies también
se levanta una estructura de tipo cimborrio que sirve de base
de la magnífica torre campanario del siglo XIV del que
luego nos ocuparemos.
En el interior de la iglesia abacial de Vallbona
de les Monges hay numeroso sarcófagos.

En el lado derecho del altar, vemos el sarcófago
sencillo y liso, de la reina Violant de Hungría, esposa
de Jaime I el Conquistador, quien quiso ser enterrada allí,
sin ningún ornamento; justo enfrente, al otro lado, se
halla la tumba de la princesa Sancha de Aragón, hija de
ambos.

A la derecha del coro, junto a la reja, se encuentra
la capilla del Corpus Christi, con unos excelentes relieves góticos.
De este altar provienen los dos impresionantes antipendios
(de mediados del siglo XIV), de tema eucarístico, que actualmente
se conservan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Preside dicha capilla una imagen muy esbelta, de piedra policromada,
obra de Guillem Seguer (siglo XIV).
Situada en la nave principal de la iglesia se encuentra
la imagen de piedra policromada de la Virgen del Coro (Mare de
Déu del Cor) obra gótica del siglo XIV, en que María
aparece de pie con una ligera inclinación hacia su lado
derecho, con el Niño apoyado sobre la cadera izquierda.
El Niño tiene un pájaro en sus manos. Se atribuye
al escultor Guillem Seguer.

Exterior
Exteriormente, los altos muros laterales se dividen
rítmicamente por contrafuertes, coincidentes con los arcos
perpiaños del interior, que se ocupan de la división
en tramos.
En la parte superior de los muros laterales se establecieron grandes
ventanales de arcos apuntados de gran abocinamiento y tracerías
internas.

Sobre el crucero emerge el ya citado cimborrio del
siglo XIII que pierde protagonismo con respecto al elevado y elegante
campanario que se levanta a pocos metros hacia el oeste. Este
cimborrio tiene ocho paredes verticales con contrafuertes en los
vértices del octógono. En cada paño hay un
ventanal apuntado con pequeñas tracerías, trasdosado
por chambrana sencilla.

Del siglo XIV es el original campanario gótico,
que emerge, sobre el segundo tramo de la nave. Esta preciosa torre
gótica se debió construir a mitad del siglo XIV
por orden de la abadesa Elisenda de Copons. Ofrece la particularidad
de que no se apoya sobre arcos torales o estructuras más
recias, sino solamente sobre los muros laterales de la nave. Tiente
contrafuertes en las esquinas rematados por pináculos,
con troneras en la parte superior. El remate superior tiene frontones
calados y un chapitel piramidal.

La fachada occidental, parcialmente tapada, muestra
un gran rosetón, actualmente sin tracerías.
La puerta de ingreso al templo se encuentra en el
muro occidental del brazo norte del transepto y es un notable
ejemplar de cinco estrechas arquivoltas semicirculares que apoyan
en columnas de capiteles fitomórficos.

Estas arquivoltas envuelven un tímpano que
centra el principal interés. En él se esculpió
una buena escena de la Virgen con el Niño rodeados por
dos ángeles.

El arimez del muro de la puerta queda rematado por
una especia de frontón triangular cuyo alero es sostenido
por arquillos de medio punto apoyados sobre ménsulas, algunas
de ellas figuradas con rostros humanos y de animales (en uno de
ellos un hombre hace sonar un dolio), lo que contravino las disposiciones
de radicalismo anicónico de Bernardo de Claraval.

Aún más, en algunas zonas del exterior
de la iglesia abacial también tendremos ocasión
de disfrutar de canecillos historiados con personajes de cuerpo
entero, cabezas de hombre, prótomos de animales, etc..

Cerca de esta puerta septentrional, en el muro norte
de la nave longitudinal hubo otra puerta que se cegó para
emplearla como arcosolio con un sepulcro. De esta antigua portada
queda un crismón románico de muy finales del siglo
XII.

Claustro del monasterio
Notable espacio del monasterio de Vallbona de les
Monges es el claustro, con forma de cuadrilátero muy irregular
y adosado al sur de la iglesia, como era preceptivo.

En él se combinan de manera abruptamente contrastada
las formas románicas con las góticas (y este choque
visual permite poner en duda la teoría de la evolución
de los estilos artísticos y cerciorarse del importante
salto en formas y conceptos estéticos del románico
al gótico).

Galería Sur
Es del siglo XII, de puro estilo románico.
Es la más antigua y sencilla. Sigue estrictamente las normas
de San Bernardo de Claraval: austeridad máxima para evitar
distracciones en el recogimiento. Se compone de arcos de medio
punto sostenidos por columnas dobles pareadas con capiteles lisos
o con motivos vegetales muy esquemáticos.
Los grupos de tres arcos quedan rodeados interiormente
por otro arco mayor envolvente de perfil apuntado.

Galería Este
Esta panda se considera construida en el siglo XIII
y es la que da acceso a la sala capitular de la que nos ocuparemos
más tarde. Aquí encontramos cinco tramos delimitados
por pilares, protagonizados mediante grandes arcos apuntados que
envuelven tres arcos de medio punto cada uno sobre parejas de
columnas pareadas con columnas cuyo capiteles son vegetales. A
diferencia de la panda sur, Los tímpanos de los citados
arcos ojivales tienen rosetones de ocho radios.

Galería Norte
Esa panda es netamente gótica y muy espectacular,
del siglo XIV. En esta crujía, la ornamentación
se vuelve más protagonista. Está formada sólo
por dos tramos. En cada uno surge un enorme arco apuntado que
cobija a su vez parejas de arcos geminados con tracerías.
Protagonizando el extremo superior de la estructura hay dos grandes
óculos con tracerías treboladas. Los capiteles son
ya decididamente góticos y más naturalistas que
el resto.

Galería Oeste
Una de las curiosidades del claustro del Monasterio
de Vallbona de les Monges es que la panda restante, la correspondiente
el muro oeste, siendo renacentista del siglo XV, imita las formas
románicas originarias mediante arcos de medio punto sobre
haces de cuatro columnillas. En esta galería hay numerosos
escudos heráldicos.

Sala capitular
La Sala Capitular del Monasterio de Santa María
de Vallbona de les Monges es, junto con el claustro, uno de los
espacios más significativos y cargados de historia del
conjunto. Está situada en el extremo nororiental del claustro,
"abrazada" por el muro meridional de la nave y el transepto,
en la llamada panda capitular. Ésta es la zona tradicionalmente
destinada a las estancias de uso común y espiritual, siendo
el corazón administrativo y disciplinar de la comunidad
femenina.

Construida en el siglo XIV, la sala capitular
pertenece a la etapa de plenitud del gótico, aunque mantiene
la sobriedad propia de la orden del Císter.
Se accede a ella a través de una fachada
abierta al claustro, compuesta por una portada ojival gótica
de grandes dimensiones y espectacular belleza, cuya tracería
calada realza notablemente la fachada interior y marca el paso
hacia este lugar de gobierno.

La sala capitular se distingue por su planta rectangular
y elegante proporción, aunque mantiene la sobriedad propia
del espíritu cisterciense. Está cubierta por dos
tramos de bóveda de crucería , característica
del estilo gótico que permeó el conjunto monástico
en ese momento de esplendor constructivo. Las claves de estas
bóvedas están ricamente talladas: una representa
el Agnus Dei (Cordero de Dios) y la otra presenta una composición
geométrica en forma de estrella de seis puntas.

Lo que hace única a la Sala Capitular
de Vallbona es su condición de panteón abacial.
El suelo de la sala está pavimentado con lápidas
sepulcrales de piedra que guardan los restos de las abadesas que
gobernaron el monasterio entre los siglos XIV y XVII.
Estas laudas sepulcrales son piezas de gran
valor artístico e histórico. Iconográficamente,
las abadesas aparecen representadas de cuerpo entero, vestidas
con el hábito cisterciense y portando el báculo,
símbolo de su autoridad espiritual y temporal.

Muchas lápidas incluyen los escudos
de armas de las familias nobles a las que pertenecían (como
los Cardona o los Anglesola), lo que demuestra el estrecho vínculo
entre el monasterio y la aristocracia catalana medieval.

Preside este recinto la figura de la Virgen
de la Misericordia (siglo XV). Está hecha con tierra cocida
policromada y ha sido atribuida a Pere Joan, el escultor del Sant
Jordi de la fachada del Palau de la Generalitat. Es del siglo
XV. Muestra la Virgen coronada protegiendo bajo su capa a cuatro
figuras más pequeñas, que representan monjas.

Capilla de la Virgen del Claustro
También hay que citar la capilla moderna
junto al claustro donde se guarda la llamada Virgen del Claustro
(Mare de Déu del Claustro), que es una estatua del siglo
XIII-XIV que se colocó aquí después de haber
sido guardada en distintos puntos del monasterio.

Hay también otras dependencias y salas
contiguas al claustro pero son de siglos posteriores.
El Scriptorium y la Biblioteca
En Vallbona se conserva un espacio que cumplía
esta función, donde las monjas copiaban e iluminaban manuscritos.
De hecho, el monasterio guarda una colección excepcional
de catorce códices del siglo XIII, lo que demuestra que
fue un foco cultural de primer orden, no solo de oración.
La Farmacia y el Hospital
Siguiendo la tradición de caridad y
cuidado de la orden, el monasterio contaba con una botica. En
las visitas actuales se hace referencia a esta antigua farmacia
donde se preparaban remedios con plantas del propio huerto.
