
No
muy alejado del Camino de Santiago burgalés a la altura
del Monasterio de San Juan de Ortega y próximo también
a Atapuerca con todo su complejo arqueológico (Yacimiento
y Parque Arqueológico) encontramos el pequeño pueblo
de Arlanzón con su atractivo templo románico.
Se trata
de una enorme iglesia compuesta de nave, cabecera y torre construida
con sillares de gran tamaño, más propios del prerrománico
que del románico. También es destacable la puerta
interior norte tapada por una actual bajo el campanario.

Sin
duda se trata de un edificio construido a finales del siglo XII
e influido por la corriente románica de alta escuela que
recorre el Camino de Santiago por esas fechas.
El tambor
absidal res verdaderamente monumental, realizado en perfecta sillería
regular y ajustada es de planta semicircular -al estilo clásico-
y está seccionado en cinco paños por columnas adosadas
a pilastras con su respectiva ventana, destacando todo por su
altura y esbeltez.

Los citados
ventanales tienen una arquivolta apoyada sobre parejas de columnas
con capiteles vegetales y geométricos como piñas
y volutas.

El
templo tiene dos puertas: la principal está tapada al exterior
por un cuerpo cerrado. Tiene arquivoltas de medio punto sobre
cinco pares de columnas, cuya estructura recuerda a la de la iglesia
serrana de Pineda de la Sierra..
La del
costado norte sí es visible, siendo mucho más sencilla
con arquivoltas de medio punto sobre jambas -sin columnas- y un
guardapolvos con puntas de diamante, lo que delata su carácter
tardío.

La colección
de canecillos de esta iglesia de Arlanzón es muy original
y expresiva, además de conservarse muy bien.

Entre
los figurados podemos destacar una cabeza humana con barba separada
en dos picos, que estira su boca por las comisuras labiales valiéndose
de las manos
También
mencionamos un canecillo con una cabeza de rasgos negroides, perilla,
además de cabello encrespado y algo rizado (como imitando
llamas) y que se nos antoja como una representación de
un musulmán o del mismísimo diablo.

Tampoco
faltan, como es habitual en el románico, las representaciones
del bestiario, como un capitel con dos leones.

Una pareja de canecillos muestra una
iconografía relacionada El de la izquierda es una cabeza
animal que tiene entre sus fauces un ser humano, mientras que
el de la derecha muestra otra bestia de cuya boca cuelgan dos
serpientes.

De similar simbolismo, tenemos u canecillo muy espectacular
con la cabeza de lo que puede ser un león que engulle el
cuerpo de un hombre del que sólo sobresale su mitad inferior.

Detrás
de una puerta que parece remontada en el muro norte aparece la
auténtica portada de la iglesia, de apreciables dimensiones y
categoría, muy similar a la de Pineda de la Sierra por sus gruesas
columnas. Algunos de los capiteles son historiados.


El interior
también es muy hermoso con una arquería ciega corriendo por el
muro y las bóvedas góticas estrelladas procedentes de la reforma
del siglo XVI.