Iglesia
de San Vicente de la Barquera (Cantabria)
San
Vicente de la Barquera es hoy un idílico pueblo costero
que se asienta sobre la romana Vereasueca y que fue repoblada por
Alfonso I hace más de 1.200 años.
Sobre el
espolón que se adentra entre las dos rías se encuentra
la inmensa mole de su iglesia cuya edificación permitió
la pujanza económica de la villa en el siglo XIII.
Está
dedicada a Santa María de los Ángeles (posiblemente
sustituyendo a otra anterior de estilo puramente románico)
Se sabe que Alfonso VIII de Castilla la mandó levantar en
1210, coincidiendo con su fuero. Gracias a la protección
regia la iglesia de Santa María de los Ángeles se
erigió como una de las más importantes del gótico
cántabro primitivo.

La iglesia
de Santa María de San Vicente de la Barquera tiene tres grandes
naves (más ancha la central) con pilares y columnas soportando
bóvedas de crucería sencilla. El crucero original
y la cabecera tripartita no se conservan por obras de ampliación
del siglo XVI. También sufrió otras alteraciones en
el siglo XV como son las capillas laterales.
La torre
de campanas data de finales del siglo XIX.
La puertas
son también de la obra del siglo XIII, pero se demuestra
que mucho de lo construido en este siglo pertenece todavía
a la tradición románica.
La portada
occidental tiene cuatro arquivoltas de medio punto sobre arimez
con canecillos y metopas. Estas arquivoltas son aboceladas con diferente
decoración: dientes de sierra, lazos, etc. Los capiteles
de las ocho columnas tiene temática fundamentalmente animalística
aunque no faltan las grandes flores y personajes humanos a caballo.

La puerta
meridional fue muy retocada en el siglo XV incluyendo su tímpano
y las jambas interiores. Sus amplias arquivoltas caen sobre capiteles
de decoración muy gotizante.
A pesar
de su carácter tardío, la arquivolta exterior con
múltiple zigzagueado homologa esta portada con gran parte
el románico asturiano y cántabro, a su vez influido
por el románico de las Islas Británicas.
Una de las
piezas escultóricas más importantes del interior es
el sepulcro del Inquisidor Antonio del Corro, considerada una de
las más bellas esculturas funerarias del país
y atribuida
a Juan Bautista Vázquez.
