Guía de la iglesia de Santa María
de Almocóvar de Alcántara, Cáceres
Introducción
Alcántara
es una localidad situada en el extremo occidental de la provincia
de Cáceres, (Extremadura). Se sitúa en la comarca
homónima de Alcántara, a escasos metros de la frontera
con Portugal.
El conjunto del caserío se encuentra
construido sobre un monte que domina el río Tajo que circula
encajonado bajo él a una altura de unos 291 metros sobre
el nivel del mar.
En la actualidad, Alcántara no llega
a los 1.400 habitantes censados pero es un lugar relevante de
la provincia cacereña por su importante historia y su muy
relevante patrimonio monumental.

En el año 2022, Alcántara fue
declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría
de sitio histórico.

En la zona se han hallado restos de origen
prehistórico y también de los pueblos prerromanos
que habitaron esta zona: vettones y lusitanos.
Durante la dominación romana, la región
perteneció a la Hispania Ulterior y más tarde a
la provincia de Lusitania. Este lugar fue el elegido para la construcción
de un gigantesco puente que salvara el río Tajo y comunicara
el sur de la provincia mediante calzadas con otras poblaciones
lusitanas importantes como Bracara Augusta.

Al parecer, a este primitivo lugar junto al
puente romano los visigodos le dieron el nombre de "Oliva"
u "Oliba". Más adelante, cuando los musulmanes
penetraron en el Reino Hispanovisigodo fue rebautizado como Al
Qantarat que significa literalmente "El Puente", nombre
con el que se le siguió conociendo a lo largo de los siglos
hasta la actualidad.
Durante los primeros siglos de dominación
árabe, Alcántara pasó a pertenecer primero
al Emirato y más tarde al Califato de Córdoba. Cuando
a comienzos del siglo XI, dicho califato desaparece y se forman
pequeños reinos independientes, Alcántara pasó
a formar parte de esta red de taifas.
En el año 1166, Fernando II, rey de
León, va a realizar una campaña que finalizará
con la conquista de la población, pero no duró mucho,
pues unos años después, en 1174 fue recuperada por
los almohades, señores de Al-Andalus.

En el año 1213, tras la debacle almohade
en la batalla de las Navas de Tolosa, Alcántara fue definitivamente
reconquistada por el monarca leonés Alfonso IX, entregándosela
a la Orden Militar de Calatrava.

Dicha orden, cuya cabeza se encontraba a mucha distancia,
en las tierras de la actual provincia de Ciudad Real, decidió
cedérsela a la Orden de San Julián de Pereiro. Cuando
sus caballeros decidieron desplazarse a la localidad extremeña
cambió su nombre definitivamente por "Orden Militar
de Alcántara". Los freires de esta orden se acogieron
a la Regla de San Benito con los ajustes del Císter, como
lo estaba la Orden de Calatrava.

La villa de Alcántara también es célebre
por ser la cuna de Juan de Garavito y Vilela de Sanabria, conocido
como San Pedro de Alcántara, fraile franciscano que desarrolló
su labor religosa durante la primera mitad del siglo XVI entre
Cáceres, Salamanca y Ávila. Frente a la iglesia
de Santa María de Almocóvar se ha erigido una estatua
en su memoria.

La iglesia de Santa María de Almocóvar
de Alcántara
El templo arciprestal y parroquial de Santa María
de Almocóvar es uno de los más interesantes edificios
de origen medieval de la provincia de Cáceres y de toda
Extremadura por su origen románico como veremos a continuación.

El nombre de la iglesia puede derivar del árabe
"al Mocavara", que significa "lugar alto"
o de "al Maqabir", cementerio. Fue encargada su construcción
por el maestre de la Orden Militar de Alcántara García
Fernández
Su construcción debió iniciarse entrado
el siglo XIII en el solar de una mezquita musulmana precedente,
no mucho después del traslado de los caballeros de San
Julián de Pereiro a esta localidad. Según cita un
documento sobre una antigua inscripción fue iniciada durante
el mandato del maestre García Fernández y terminada
en 1281.

Inicialmente era una iglesia de tres naves que fueron
suprimidas en el siglo XVI para hacer un espacio más diáfano
de una sola nave. Además, se pueden observar las marcas
de canteros en los muros y en el interior de la torre.

Santa María de Almocóvar tiene la virtud
de haber conservado en muy buen estado sus tres muros perimetrales
románico -salvo la cabecera- por lo que constituye el más
puro ejemplo de la arquitectura tardorrománica de la región,
que tiene otros elementos románicos iglesias de en Plasencia,
Trujillo, Hoyos, Medellín, Mérida, etc.

Exterior
La cabecera fue la parte del templo románico
que desapareció para dejar lugar a una alta estructura
de planta rectangular y sólo decorada por pilastras de
orden toscano y ventanales de medio con doble arco semicircular.
El muro meridional conserva la puerta románica
abierta en un arimez que ha perdido el tejaroz y sus canecillos.
Tiene cuatro arquivoltas de medio punto muy homogéneas
donde se alternan boceles y escocias. La chambrana es de puntas
de diamante. Los apoyos son las jambas de aristas aboceladas.

Encima, en el alero se conservan los canecillos,
siendo muchos geométricos a base de proas de barco, pero
también los hay figurados con cabezas humanas, animales
y personas de cuerpo entero.

Insertadas entre estos canecillos romanos, se colocaron
lo que parecen ser tres gárgolas con la habitual boca abierta
-quizás de factura posterior- de no demasiado tamaño
que pueden pasar desapercibidas si no nos fijamos atentamente.

La fachada occidental es magnífica pues conserva
la portada, dos ventanales y un gran óculo. La puerta se
construyó en un cuerpo resaltado, actualmente sin canecillos.
Tiene tres arquivoltas semicirculares con la particularidad de
que la inferior incorpora una gran moldura polilobulada sobre
un baquetón. Como en la puerta sur, la chambrana es de
puntas de diamante.

Los apoyos son las jambas y tres parejas de columnas
de fustes completamente cilíndricos, basas muy erosionadas
y capiteles con crochets vegetales ya de factura muy gótica.

A los lados este imafronte existen una pareja de
contrafuertes con escarpes,que dividen la fachada entres calles.
En las de los extremos existen dos ventanales románicos
de tipo portada con arquivoltas de boceles y escocias sobre pareja
de columnillas acodilladas y capiteles muy similares a los de
la puerta. En lo alto del muro se abre un óculo circular
de molduras aboceladas concéntricas.

A pocos metros de la fachada y delante de la escalera
que conduce a ella se empotraron verticalmente dos relieves pétreos
que corresponden con sendos maestres de la Orden de Alcántara.

En la esquina suroeste tenemos una torre campanario
cuyo primer cuerpo también es románico.
El muro norte también conserva sus hechuras
románicas pero es de gran sencillez y austeridad. Tiene
también una puerta románica muy sencilla de una
sola arquivolta de perfil achaflanado que apoya sobre las jambas
por intermediación de una imposta. La decoración
se limita a la chambrana con puntas de diamante, motivo decorativo
muy frecuente en esta iglesia y que se corresponde con las fechas
tardías en que se construyó la iglesia de Santa
María de Almocóvar de Alcántara.

Aquí también se conservan los canecillos
de la nave que repiten los temas vistos en los correspondientes
del muro sur.

La impronta cisterciense de lo que se conserva de
estilo románico es bastante clara (austeridad, aniconismo
en los capiteles, puntas de diamante, etc.), así como algunas
relaciones con el románico de Galicia y Portugal de lejana
influencia mateana, como la arquivolta inferior de la puerta occidental
donde el baquetón es abrazado por una banda polilobulada.

Interior
Sabemos por un plano realizado por Martín
de la Ordieta a comienzos del siglo XVI -antes de la remodelación
renacentista- que la iglesia románica de Santa María
de Almocóvar de Alcantara era un templo de tres naves,
el doble de ancha la central que las colaterales, terminadas en
un ábside central con dos tramos de presbiterio rectangular
y ábside semicircular. No parece que estas naves fueran
abovedadas aunque sí la cabecera.
Sólo unos años más tarde esta
estructura románica fue radicalmente transforma en el interior
para constituir una sola nave de estilo renacentista.