Guía de la iglesia de Santiago de A Coruña
Introducción
La
iglesia de Santiago es la más antigua conservada de la
ciudad de a Coruña, siendo anterior a la colegiata de Santa
María del Campo, aunque en fechas no demasiado alejadas.
Lógicamente se ubica en el casco antiguo
coruñés, concretamente en la Plaza de Azcárraga.
Por tradición se cree que la fundación
original de esta iglesia corresponde al siglo X. Sabemos que las
incursiones normandas (de los vikingos) terminaron por despoblar
(total o parcialmente) el asentamiento humano que existía
en este lugar desde tiempos prerromanos y romanos.

No fue hasta el año 1208 cuando el rey
leones Alfonso IX le otorga el fuero de Benavente a la ciudad
para que fuera repoblada y revitalizada.

Aunque se suele indicar que la iglesia parcialmente
románica, que vemos en la actualidad (decimos parcial porque
ha sufrido importantes reconstrucciones posteriores) es de la
segunda mitad del siglo XII, parece más lógico que
sea posterior a la citada de 1208 cuando la creciente demografía
de A Coruña exigiese la reconstrucción del viejo
edificio prerrománico en una ambiciosa y voluminosa iglesia
románica de tres naves.

Además, como veremos, existe en esta iglesia,
como en otras muchas de Galicia, una impronta mateana en varios
de sus elementos arquitectónicos y escultóricos.
La impronta de talleres derivados del Maestro mateo se corresponde
normalmente con el siglo XIII.

Durante la Baja Edad Media, fue el templo coruñés
más importante porque en ella se celebraban las reuniones
de los miembros del concejo. Además se construyó
junto a ella un hospital para los peregrinos que realizaban el
Camino Inglés a Santiago.
En 1972 la iglesia de Santiago de A Coruña
fue declarada Monumento Nacional.

Arquitectura
Interior
Es una iglesia que en su estado primitivo románico
constaba de tres naves separadas por arcos formeros y apoyos,
finalizadas en una cabecera con sus tres presbiterios más
ábsides semicilíndricos, siendo el ábside
central bastante más alto y largo que los colaterales.
Disponía de tres puertas abiertas en los muros sur, oeste
y norte.
En el siglo XV y como ocurrió en un cierto
número de iglesias románicas españolas, se
decidió suprimir los arcos formeros y los pilares que articulaban
el templo es sus tres naves para dejarla en una sola mucho más
amplia, cubriéndola con tejado a dos aguas sobre arcos
diafragma.

Por tanto, la cabecera es una de las partes que mejor
ha conservado sus trazas románicas. Presenta la morfología
habitual del interior: arcos triunfales, bóvedas de medio
cañón en los presbiterios que luego pasan a ser
de horno en los ábsides. El muro en que se abren los tres
arcos triunfales tiene considerable altura lo que permitió
la apertura de un rosetón y dos ventanales de arcos apuntado.

Sin embargo, hay que indicar una nueva modificación.
En este caso se amplió el interior del ábside meridional
para convertirlo en capilla funeraria.

Los arcos diafragma bajomedievales descansan en soportes
con columnas entregas cuyos capiteles, a pesar de pertenecer a
la época del gótico, muestran un amplio bestiario
arcaizante propio del románico, donde los animales destacados
son los dragones y las arpías.

Cerca de los pies, adosada al muro meridional, encontramos
una espectacular escultura del apóstol Santiago ataviado
como un peregrino, tallada en piedra en el siglo XIV, con restos
de policromía, que en épocas anteriores se encontraba
en la cabecera.

También en el interior se conserva una pequeña
pila bautismal con arcos semicirculares sobre esquemáticas
columnas.

Exterior
Exteriormente, los tres hemiciclos absidales se dividen
en paños o calles verticales mediante columnas entregas
que se alzan sobre altos rebancos. Los vanos de iluminación
son simples aspilleras no decoradas con arquivoltas ni columnas.

Por tanto, la única decoración escultura
de esta cabecera es se constituye por los capiteles de las citadas
semicolumnas que son de tipo corintio imitado y la corona de canecillos.

Como decíamos, los capiteles de las columnas
son vegetales pero muchos de los canecillos son figurados a base
de cabezas de animales y sobre todo de seres humanos. Los restantes
son de proa de nave. Uno de ellos, bastante bien conservado, lleve
esculpido una cabeza humana haciendo sonar un dolio.

La puerta norte también es románica.
Son dos arquivoltas de medio punto de imitación de las
del Pórtico de la Gloria: baquetón anillado por
hojas vegetales y también baquetón de cuyas dovelas
cuelgan grandes florones.

Tiene dos parejas de columnas acodilladas en las
jambas con capiteles vegetales. Lo más apreciable es su
tímpano que está sustentado por las respectivas
mochetas con cabeza de bóvidos. La superficie del tímpano
fue esculpida con la figura de una gran Agnus Dei en su iconografía
románica más habitual, con una de las patas flexionadas
para sujetar la base de una cruz. Flanqueando al Cordero Místico
existen dos flores de siete y doce pétalos respectivamente.

Existe otra puerta lateral en el muro sur pero no
es apreciable desde el exterior al haberse modificado y ampliado
ese flanco de la iglesia.

En el muro occidental se abre la puerta principal.
Este imafronte ha sufrido diversas alteraciones, entre ellas la
de la supresión de las dos torres que la flanqueaban. En
un lado queda un arcosolio con una lauda gótica con personaje
yacente.

La puerta tiene arquivoltas apuntadas y tímpano
y se ha fechado por diferentes autores entre el siglo XIII y el
XV. En la clave aparece Cristo Varón de Dolores enseñando
las marcas de la crucifixión. Debajo aparece una arquivolta
con figuras radiales llena ángeles con los instrumentos
de la Pasión (cruz, columna, tenazas y lanza). Se ha dicho
que el resto podría ser -aunque incompleto- el conjunto
de los 24 ancianos del Apocalipsis. Sin embargo, todos son personajes
alados por lo que habría que identificarlos como un coro
angélico.

El tímpano lleva un relieve moderno (siglo
XVI) del Santiago sobre un caballo. Las mochetas son ángeles
con filacterias. Más interesantes son las estatuas adosadas
a las jambas interiores. Se trata de Santiago peregrino y San
Juan Evangelista, cuya cabeza fue retocada en época posterior.

Los capiteles de las columnas continúan iconográficamente
con la tradición románica. Hay esculpidos los pasajes
del Sacrificio de Isaac y Daniel en el foso de los leones con
Habacuc llevado por un ángel. En otro capitel se esculpió
un ángel y en el contiguo, una pareja de dragones.

El rosetón que se abre en el extremo superior
de esta fachada es obra del siglo XIX.
