El Museo Arqueológico de Sagunto (MVHSAG)
está instalado en un edificio medieval del casco histórico
en la calle que conduce al teatro romano y al castillo, junto
a la Judería.

Nos referimos a la Casa del Mestre Penya, construcción
del siglo XIV que sirvió como lonja medieval. Se trata
de un edificio de dos plantas, teniendo la primera una estructura
de espectaculares arcos apuntados sobre pilares. En siglos posteriores
recibió diversas reformas, pero sin perder su nobleza como
monumento y digna sede este museo.

En este interesante espacio museístico
se exponen obras arqueológicas, epigráficas y artísticas
del periodo de dominio íbero y de la posterior romanización.
Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1962.

Planta baja
En la planta baja se exponen numerosas obras arqueológicas
y artísticas de la ciudad de su época íbera
y también de la etapa de su romanización. En concreto,
hallaremos esculturas, inscripciones, elementos arquitectónicos
supervivientes de edificios desaparecidos, etc.

Una de las piezas sobresalientes es sin duda el perfectamente
conservado toro íbero, escultura realizada en caliza del
siglo IV a.C. y que presumiblemente formaría parte de un
monumento funerario.

También
sobresale la estatua de un personaje togado romano del siglo I
(época Julio-Claudia) y que fue hallado en las excavaciones
de González Simancas entre 1923 y 1926 en el antiguo foro
de la ciudad. La tela se muestra muy marcada (técnica de
los paños mojados) y la postura de caderas y piernas imita
el contraposto.

Aunque por desgracia, mucho más deteriorada,
también contamos con otra estatua togada de la misma época
que la anterior descrita que fue rescatada de la Puerta de Mahoma
del castillo.

Existe una magnífica colección de pequeñas
figuras de bronce y, sobre todo, una variada y rica colección
epigráfica en lenguas íbera, griega y latina.

Planta superior

La planta superior está dividida a su vez
en cuatro estancias. En una de ellas encontraremos algunos de
las esculturas más importantes del museo como la cabeza
de una estatua de la diosa Diana, otra de Hermes Báquico
perfectamente conservada y una tercera de Dionisos.

Un relieve de los siglos II - III d.C.
que puede pasar un poco desapercibido pero que es de gran valor
es el que representa una escena nilótica en que un personaje
se encuentra en un barco de tallos de papiro surcando el citado
río Nilo de cuyas aguas surge la figura de un hipopótamos
y una flor de loto.

En la sala dedicada al comercio veremos
ánforas, monedas de distintas épocas, una balanza
y hasta una enorme ancla de una embarcación romana.

Interesante es la exposición de mosaicos
de piezas de mediano y gran tamaño (opus sectile) y restos
de pinturas murales. Asombra también la colección
de innumerables objetos de uso de la vida cotidiana.

