Hay que
aclarar que un gran número de las ermitas medievales que
podemos hallar en nuestros recorridos por España, a pesar
de ser de su pequeño tamaño y encontrarse aisladas
en campos y bosques, fueron iglesias parroquiales de aldeas hoy
deshabitadas o, incluso, templos de monasterios desaparecidos.

Esto es
justo lo que sucede con la presente ruta, que hemos bautizado
con el nombre "Ruta de las ermitas altomedievales de la Sierra
de la Demanda".

Este territorio
montañoso, de enorme belleza natural y monumental que abarca
el este de la provincia de Burgos y el oeste de La Rioja, fue
repoblado por los cristianos entre los siglos IX y X, constituyendo
un importante foco político (recordemos que aquí
nació el conde Fernán González) y cultural
de Castilla en sus primeros pasos históricos.

Además
del interés artístico que tienen algunos de estos
pequeños monumentos, su importancia como grupo radica en
su valor histórico, puesto que la Sierra de la Demanda
atesora una de las más altas concentraciones de edificios
prerrománicos (ermitas e iglesias parroquiales) de toda
España.

Con demasiada
frecuencia, resulta difícil datar la mayoría de
ellos porque han sido retocados en distintas épocas, incluso
en el periodo altomedieval, por lo que se vuelve comprometidos
precisar si su origen es hispanovisigodo o prerrománico
de época condal (finales del siglo IX o todo el X).

Algunos
autores han llamado "mozárabes" a estos edificios
prerrománicos porque, posiblemente, son contemporáneos
a otras iglesias construidas en el Reino de León, los cuales
-o al menos varios de ellos- delatan evidentes mozarabismos, como
el empleo de arcos de herradura muy cerrada con perfiles descentrados,
alfices, bóvedas gallonadas, modillones califales, etc.
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Sin embargo,
en la Sierra de la Demanda burgalesa y riojana, estos retazos
andalusíes no se dan en sus monumentos de los siglos IX
y X, puesto que la mayoría de los cristianos mozárabes
emigrados desde A-Andalus en aquella época ocuparon los
Valles del Duero en las cercanías a la capital del reino:
León.

El resto
de las ermitas visitadas en esta ruta son románicas, pertenecientes
a parroquias de pueblos desaparecidos y luego "adoptadas"
por localidades vecinas como santuarios y ermitas.

Introducción
geográfica a la ruta
En nuestra
ruta recorreremos el sector meridional de la comarca de la Sierra
de la Demanda de Burgos, de manera zigzagueante avanzando de sur
a norte y luego al este hasta alcanzar La Rioja, en busca exclusivamente
de ermitas prerrománicas y románicas.
Además
de la importancia arqueológica e histórica explicadas
anteriormente, suelen aportarnos su pintoresquismo por estar encuadradas
en lugares apartados de gran valor paisajístico.

Ni que
decir tiene que el viajero que siga nuestro recorrido propuesto,
deberá ampliar su visita a otros monasterios y templos
parroquiales medievales -no considerados ermitas- que encontrará
a su paso por doquier.
Coruña
del Conde. Ermita del Santo Cristo.
En
el límite entre la comarca de la Sierra de la Demanda y
del Duero está Coruña del Conde. Junto a la carretera
que comunica esta población con Peñaranada de Duero
y Aranda de Duero avistaremos sin dificultad la coqueta Ermita
del Santo Cristo.

Se
trata de
un pequeño edificio románico aunque de clara tradición
prerrománica como atestigua su cabecera plana.

Además
de la articulación exterior de los muros del ábside
mediante arquerías sobre columnas y la puertecita del lado
sur, lo que más llama la atención son los numerosos
restos romanos de acarreo que fueron incorporados a su fábrica
procedentes de la cercana ciudad de Clunia Sulpicia. Entre ellos
encontramos capiteles, restos de pilastras, fustes de columnas,
sepulcros, etc.

Santibáñez
del Val
No muy lejos de Coruña
del Conde, en dirección norte alcanzaremos el pueblito
de Santibáñez del Val, donde sobre un altozano hallaremos
la Emita de Santa Cecilia.

Sus dimensiones son tan
reducidas y sus elementos arquitectónicos tan equilibrados
y complementarios que su contemplación es enormemente atractiva
y armoniosa. Cuenta con una estrecha nave rematada en una cabecera
plana, un pequeño campanario adosado al lado norte y una
galería porticada al sur.

El origen del templo es
monástico altomedieval y su estilo artístico, prerrománico
(posiblemente del siglo X) aunque sufrió reformas importantes
en los siglos del románico, puesto que la puerta actual
y la galería porticada son añadidos de este estilo.

Aunque se sale del itinerario
de nuestra ruta, sería imperdonable que desde Santibáñez
del Val no nos desviásemos unos minutos para visitar el
gran monasterio de Santo Domingo de Silos, ubicado a menos de
seis kilómetros.
Alrlanza.
San Pedro el Viejo
La siguiente escala propiamente
dicha de nuestra ruta cruzará la preciosa villa de Covarrubias
-de nuevo indispensable su detenida visita- para alcanzar San
Pedro de Arlanza.
El afamado monasterio
románico de San Pedro de Arlanza (siglos XI al XIII) tuvo
su origen en los eremitas que habitaron durante los siglos altomedievales
los roquedos y cuevas del río Arlanza.

Una leyenda cuenta que
el conde Fernán González conoció este lugar
mientras cazaba, al encontrarse fortuitamente con el eremita Pelayo
que le vaticinó un gran futuro político y militar.
Se sabe que este conde
castellano fue un gran protector del lugar y posiblemente de esas
fechas (comienzo del siglo X) proceda la antigua iglesia monástica
de San Pedro el Viejo, también llamada "Ermita de
San Pelayo", ubicada en lo alto del monte que domina el entorno.

Hoy es un edificio ruinoso
donde se aprecian restos de diferentes épocas, aunque la
cabecera es lo más importante, realizada con grandes sillares
que nos remiten a tiempos prerrománicos condales, aunque
hay que los considera, incluso, anteriores (época visigoda).
A unos metros en dirección
al noreste deberemos visitar las majestuosas ruinas del monasterio
románico, donde sobresale muy especialmente la iglesia,
uno de los primeros ejemplares del románico pleno en España.
Desde
San Pedro de Arlanza nos adentraremos en las Tierras de Lara
para visitar la famosa ermita de Santa María de Quintanilla
de las Viñas.

Originalmente,
este templo debió pertenecer a un monasterio visigodo
de finales del siglo VII o comienzos del VIII. Tenía
tres naves (destruidas en la Baja Edad Media) transepto y cabecera
con un ábside rectangular.

La parte
oriental del edificio es lo único que se conserva y su
construcción se llevó a cabo mediante grandísimos
sillares colocados a hueso, al modo visigodo.
Esta
iglesia se caracteriza por la riqueza escultórica repartida
en las dovelas del arco triunfal (róleos con racimos,
aves y palmetas) y los frisos que anillan el edificio.
Muy
destacados también son bloques o sillares que funcionan
a modo de capiteles (capiteles-imposta). Además hay bloques
de sillares tallados con ángeles y personajes bíblicos.

Los
dos bloques que soportan el arco triunfal son similares. En
ellos se muestra a parejas de ángeles sujetando un medallón.
En uno, el medallón lo ocupa el sol y en el otro la luna.
Otros
dos bloques esculpidos llamarán nuestra atención.
De nuevo, en los dos las figuras laterales son ángeles,
pero siendo distintos los personajes, frontales. En uno para
ser Cristo portando una cruz y en el otro es una mujer, probablemente
María.

Como
se ha indicado, la cabecera y muros exteriores del crucero de
la iglesia de Quintanilla de las Viñas
también cuentan con tres bellos frisos escultóricos
con racimos de uvas, flores, aves (muy atractivos son los faisanes),
cuadrúpedos, monogramas de tradición bizantina,
etc.
Ermita
de San Juan de Barbadillo del Mercado
Esta antiquísima
población es conocida en relación a Doña
Lambra, personaje esencial de la célebre leyenda de los
Siete Infantes de Lara.

A unos
cientos de metros de Barbadillo del Mercado se encuentra la Ermita
de San Juan, otro de los edificios más antiguos -junto
al anteriormente visto de Quintanilla de las Viñas- de
todo nuestro recorrido.
Se yergue
solitaria en medio de un valle, a los pies de los farallones calizos
del monte Gayugar, de gran espectacularidad.
El edificio,
en sí, no puede tener una planta más sencilla pues
es básicamente un rectángulo orientado en dirección
oeste-este.

Mucho
se ha discutido sobre la datación de la ermita de San Juan
de Barbadillo del Mercado. El problema reside, de nuevo, en las
reconstrucciones y restauraciones, incluso en época altomedieval,
que ha sufrido la iglesia, lo que la lleva a mostrarse a nosotros
de manera alterada.
Nosotros
nos inclinamos a pensar en su origen visigodo. Para ello nos basamos
en los enormes sillares de su cabecera y en algunas características
de sus dos puertas, como la doble clave o los salmeres con extradós
plano. Eso sí, lo más probable es que, con la repoblación
de este territorio a finales del siglo IX, se remendase el edificio
-aprovechando los materiales- y se modificasen las puertas aunque
empleando el dovelaje original recomponiendo sus formas, añadiendo
las impostas con remate angular que parecen ser prerrománicas
de época condal, no visigodas.

Para terminar
de añadir eclecticismo, el monumentos debió ser,
de nuevo, retocado en el siglo XII, como se aprecia en los canecillos
de la nave ye al abovedamiento actual.
Ermitas
de Barbadillo del Pez
Desde
Barbadillo del Mercado nos dirigiremos hacia el este, al corazón
montañoso de la Sierra de la Demanda. En esta zona es posible
-y muy recomendable- complementar nuestra ruta con iglesias parroquiales
románicas tan interesantes como las de Jaramillo de la
fuente, Vizcaínos, Pineda de la Sierra, Neila, Riocavado
de la Sierra, o la monástica de San Millán de Lara.
Más
información del Románico
en la Sierra de la Demanda 
Volviendo
a
nuestra ruta, en Barbadillo del Pez nos esperan dos interesantes
ermitas: la de Santa María y la de los santos Quirico y
Julita.
Ermita
de Santa María de Urrilla
La
Ermita de Santa María fue la iglesia parroquial del despoblado
de Urrilla cercano a Barbadillo del Pez. Se encuentra en un un
altozano a pocos metros del actual núcleo de viviendas
que constituye la aldea de Barbadillo.
Estamos
ante otro vetusto edificio con una nave alargada con orientación
canónica oeste-este. Sin duda, la cabecera es la parte
más antigua, como se aprecia en las grandes hiladas de
sillares ciclópeos.

La nave
parece haber sufrido importantes reformas siglos después
y la puerta ubicada en la fachada oeste es románica, constituida
por arquivoltas de medio punto. La rosca interior es muy interesante
pues está completamente decorada con relieves de posible
ascendencia celta y simbolismo solar, como círculos concéntricos
y espirales. Sin embargo, para Félix Palomero, es posible
que esta puerta no sea auténtica sino una adición
del siglo pasado cuando se reconstruyó parte del edificio.

Ermita
de San Quirico y Santa Julita
Para llegar
a la Ermita de San Quirico y Santa Julita es necesario tomar una
pista de tierra que sale del propio caserío de Barbadillo
del Pez en dirección noroeste. Son sólo tres kilómetros
de agradabilísimo paseo por una paisaje boscoso prácticamente
virgen.

Si hemos
elegido el camino correcto, la ermita no tiene pérdida
pues se otea desde la lejanía sobre un altozano pelado.
Se trata de un edificio humilde, propio del románico rural,
que cumplió las funciones de iglesia parroquial de un pueblo
desaparecido llamado Villa Sarracín.
Su material
es mampostería con esquinas de sillería, constando
de una nave con cabecera constituida por tramo presbiterial y
ábside de planta circular. La puerta, muy modesta pero
bien construida, se abre en el muro sur. A la fachada occidental
se le anexionó un habitáculo empleado como refugio.

En el
interior, podemos apreciar un buen arco triunfal de embocadira
a la cabecera..
Ermita
de los Mártires de Barbadillo de Herreros
Desde
Barbadillo del Pez nuestra intención es penetrar en la
Comunidad de la Rioja hacia Mansilla y Canales de la Sierra, pero
antes debemos hacer un breve desvío hacia "otro Barbadillo"
en este caso Barbadillo de Herreros.

Nos interesa
aquí la Ermita de los Mártires San Cosme y San Damián
que encuentra en una ladera boscosa -que prácticamente
la oculta de la vista- a un centenar de metros al norte de la
carretera que conduce a Monterrubio de la Demanda.
De nuevo
se trata de la iglesia parroquial de una aldea desaparecida prematuramente.
Su tamaño es reducido pero de muy buenas formas -en parte
debidas a una intensa restauración- como se comprueba por
su fábrica de sillería y articulación de
la cabecera.

El ábside
semicilíndrico tiene dos columnas entregas y un ventanal
en el centro. Tanto en capiteles como canecillos quedan algunas
interesantes esculturas como una sirena de doble cola, cuadrumanos,
un hombre bebiendo de un barril, una cabeza que muerde una extraña
figura esférica, etc.
También
conserva una portadita en el muro sur.
Ermita
de Santa Catalina en Mansilla de la Sierra
Nuestra
ruta está a punto de finalizar cuando entramos en La Rioja,
pero antes tenemos que pasar por Mansilla de la Sierra, pueblo
riojano situado al borde del río Najerilla que quedó
sumergido por el actual pantano del mismo nombre.
La denominada
Ermita de Santa Catalina se salvó gracias a encontrarse
en la ladera que dominaba la aldea y en un punto más elevado
que el resto, por lo que ahora su ábside está a
pocos metros de la orilla.
Se
conserva la cabecera y un tramo de la nave, algo rehecha.
También
quedan restos de una puerta y un arco sobre columnas en la fachada
reconstruida.
Lo
más interesante es su soberbia cabecera, con alto y esbelto
ábside articulado por columnas entregas. La corona de canecillos
que soportan el alero es historiada con personajes humanos y cabezas
de animales.
El ventanal
central es soberbio y muy trabajado. La arquivolta está
decorada con hojas superpuestas y la chambrana con palmetas. Los
capiteles tienen motivos vegetales.
Ermita
de San Cristóbal en Canales de la Sierra
Canales
de la Sierra es un encantado pueblecito situado a los lados del
río Najerilla, en el centro de un valle rodeado de impresionantes
montañas.
La ermita
de San Cristóbal de Canales de la Sierra es una sencilla
iglesia de una nave, rematada en ábside plano decorado
con arcuaciones ciegas.
Por tanto,
lo más destacable es la galería porticada de su
muro meridional. Aunque se conserva sólo los arcos del
lado oriental, es de gran calidad por lo proporcionado de arcos,
columnas y capiteles. También las tallas y decoración
son de gran belleza y cuidada factura.

La puerta
del templo se conserva muy bien. Tiene tres arquivoltas de medio
punto con decoración geométrica y cuatro columnas
con buenos capiteles.

Puesto
que esta ermita se encuentra aislada, en un promontorio por encima
del pueblo y enfrentada a la grandeza de las montañas que
constituyen la Sierra de la Demanda, no debemos abandonar el templo
sin pasar unos minutos disfrutando del hermosos paisaje desde
el interior del pórtico enmarcado por las arquerías
románicas.