El
Protogótico. Arquitectura protogótica
El
concepto de protogótico
El término protogótico
es empleado por el catedrático José María
Azcárate en los años setenta del pasado siglo
para nombrar una serie de edificios de finales del siglo XII y
comienzos del XIII que no podían ser denominados ni plenamente
románicos ni plenamente góticos.
Normalmente se trata de
edificios (iglesias de monasterios, catedrales o construcciones
de cierto porte) que tienen una planimetría y concepción
tardorrománicas pero rematados con elementos atribuidos
exclusivamente a la arquitectura gótica, especialmente
la bóveda de crucería.

Como acertadamente asevera
Jaime Cobreros y otros importantes autores, hay que cuestionar
la teoría de la sucesión de los estilos como el
simple resultado de la evolución de unos a otros. Como
afirma Cobreros, en el mundo medieval llegaron a convivir sincrónicamente
diversos estilos artísticos que se han considerado tradicionalmente
sucesivos. por ejemplo, en la España cristina de finales
del siglo XII cnvivieron el románico, ciertas formas del
gótico, el mudéjar, etc.
En el arte, como en la
física, se dan "saltos cuánticos" que
no pueden justificarse como un simple progreso evolutivo.
Algo así sucedió
en la Isla de Francia, en las primeras décadas del siglo
XII. El gótico auténtico surge como un concepto
nuevo del simbolismo y la estética del recinto sagrado
del templo, donde la recreación de la Jerusalén
Celestial no se acomete por las pinturas al fresco, sino por el
color de los vitrales.
Por eso, el sufijo "proto"
valdría si se aplica en su acepción de anterior
al gótico, pero como precursor de es completamente
desafortunado para una arquitectura española que nunca
fue el origen del gótico, que había nacido de otra
forma y en otro contexto temporal (deácadas antes) y geográfico
(en Francia, no en España)

Por eso creemos que este
término se aplica en la historia de la arquitectura medieval
española abusivamente y con poco acierto a construcciones
del románico tardío, en ocasiones exclusivamente
atendiendo a su retrasada fecha de construcción. En otras
ocasiones, se tilda de protogóticas a numerosas iglesias
por el mero hecho de incorporar aisladamente arcos apuntados o
bóvedas de ojivas.
Por ello nos parece más
acertada la idea que el catedrático Isidro Bago Torviso
plasama sobre estas iglesias -que antiguamente se llamaban románico
ojivales- y que no es otra de que no hay iglesias de transición
(ni "protogóticas") sino estructuras románicas
y estructuras góticas conviviendo en un mismo edificio.
Tal extremo se aprecia
en los pilares de estas iglesias románicas que han de adecuarse
después forzadamente para poder recoger los nervios de
una estructura para la que no estaban concebidas, como es la bóveda
de crucería gótica. (Ver para ello las imágenes
de la basílica de San Vicente de Ávila o la Catedral
Vieja de Salamanca).
