Castillos
de Francia. Características, historia y arquitectura
Introducción
a la historia de los castillos de Francia
La
palabra castillo proviene del latín, castellum, que quiere
decir lugar fuerte, y de hecho la definición que nos da el
Diccionario de la Real Academia es "Lugar fuerte, cercado de
murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones".
En
esta página de Arteguias sobre los castillos de Francia
nos centraremos exclusivamente en esta acepción de la palabra
"castillo" como lugar fuerte de uso militar (aunque sin
excluir el binomio "militar-residencial" que es propio de
la Baja Edad Media). Por ello hablaremos de los castillos franceses
de la Edad Media y dejaremos al margen otro tipo de edificios muy
importante en Francia que también se denominan en francés
"chateau" y que suelen ser edificaciones nuevas o reconstrucciones
otros más antiguos pero acometidos en los siglos XVI, XVII
y XVIII. Tal es el caso de bastantes de los archifamosos castillos
del Loira, explotados turísticamente por su gran belleza.
El
castillo medieval en Francia
El castillo medieval
en Francia tiene su órgano primordial en la "mota"
o "torreón" (en francés donjon, término
más utilizado en la historiografía), montículo
artificial acompañado de empalizadas y terraplenes en el que
se erige una torre; parece que surgió en Francia a comienzos
del siglo X, en la época de las invasiones normandas.

Desde sus orígenes
y durante bastante tiempo, hasta finales del siglo XI, la torre o
donjon se construía en madera, haciendo alrededor un retranqueo
de tierra. Podemos imaginar el aspecto que tendrían estas fortalezas
de madera a través del Bordado o Tapiz de Bayeux, en el cual
se representan varios ejemplos de castillos, aunque de manera esquemática;
es el caso de Dinan. Este lugar que se presenta como una torre rodeada
de un foso que aparece, a su vez, bordeada por una fuerte empalizada,
elevándose en el centro la torre como reducto que domina el
conjunto; el acceso a la fortaleza es mediante una pasarela que atraviesa
el foso. En este tapiz, por tanto, encontramos los elementos primordiales
de una fortaleza medieval: la mota, el donjon (reducto central), y
la empalizada.
Fue a partir del
año 1000 cuando estas torres, en ocasiones utilizadas como
vivienda, comenzaron a construirse en piedra, si bien el tránsito
no fue radical. Por un lado, esta transición se debió
a razones de seguridad, ya que las técnicas y el armamento
militar cada vez era más sofisticado y requerían de
muros más fuertes; y por otro, al cambio social que estaba
teniendo lugar, por el cual cierto sector de la sociedad podía
permitirse realizar una construcción en piedra. Es decir, que
el donjon, además de sus funciones de residencia cumplía
la de símbolo de poder.

Los ejemplos más
antiguos de esta tipología en Francia son el donjon de Doué
la Fontaine (Maine-et-Loire), erigido alrededor de 950, y el de Langeais,
por encargo de Foulque Nerra, conde de Anjou, fechado en 1017. Estas
dos construcciones son cuadradas con unos muros finos en origen, pero
que poco a poco se estribaron con voladizos. De hecho, su función
originaria era la residencial y no como fortificación, si bien
con el tiempo se convirtieron en torres defensivas, hasta llegar a
1100, momento en el que se tapian las ventanas y se refuerzan los
muros.
Algunos
ejemplos del donjon del siglo XI
Humbaud d'Huriel
erigió en Huriel (Allier) un donjon de carácter defensivo
hacia 1070, con muros más gruesos que se apoyan en contrafuertes
exteriores. Además, podemos encontrar en el piso inferior una
sala abovedada, frente a los otros cuatro -a los que se accedía
por escaleras de madera- que eran de cubiertas planas.

A finales del
siglo XI, Guillaume le Roux construyó una fortaleza en Gisors
(Eure), conservándose la mota elevada, que ya en el siglo XII
Enrique I Plantagenet roderaría con muros que se coronaban
con un shell-keep, muralla de origen anglosajón que circunvalaba
la plataforma de la mota. Éste elemento, que no tuvo mucho
éxito en Francia, podía albergar en su interior tanto
viviendas como establos o capilla. Sin embargo, la fortaleza original
será reemplazada por un donjon octogonal distribuído
mediante contrafuertes. Estas nuevas formas de carácter circular
fueron todo un avance militar, dado que trataban de eliminar las esquinas
como ángulos muertos.
No podemos olvidar
que aquí hemos realizado una selección y que existen
en Francia otras fortalezas del siglo XI dignas de mencionar como
Montbazon, Loches, Beaugency o Chambois.
El
siglo XII y los castillos de los Plantagenet
Durante el siglo
XII, muchos monarcas y nobles se acercan a los antiguos tratados de
arte militar, entre ellos Godofredo Plantagenet, que según
Jean de Marmoutiers, en 1151 se encontraba leyendo el tratado de Vegecio,
Epitoma rei militaris; y a partir del mismo mandó realizar
un proyectil incendiario inspirado en lo descrito por el autor clásico.
Al igual que él, otros se interesaron por la mejora de sus
sistemas defensivos, dando lugar a nuevas construcciones militares.

Houdan (Yvelines),
fue mandado construir en el primer cuarto del siglo XII por Amaury
III, señor de Montfort y conde de Evreux (1105-1137). El arquitecto
debía conocer los principios de Vitrubio, así como el
tratado de Vegecio, llevándole esto a realizar un espacio interior
cuadrado con las esquinas matadas por cuatro torres semicirculares
que se han antepuesto al círculo que lo rodea y que albergan
las escaleras.
A mediados del
siglo XII se construyó la Tour César, en Provins, donjon
octogonal con torres semicirculares que se apoyan sobre cimientos.
Los condes de Champagne realizaron una edificación que consta
de adarve, salas abovedadas e incluso muros y fosos.
Por último
y como ejemplo superior a los anteriores, contamos con el donjon real
de Etampes (Essone), erigido entre 1130 y 1150, con una planta definida
por cuatro torres semicirculares que se insertan en un cuadrado interior,
dando lugar a una planta trebolada. Dicha construcción constaba
de cinco habitaciones en cada piso y escaleras de caracol, configurando
un completo palacio dentro de una torre.

Otros ejemplos
en este estilo son las construcciones de Ambleny (Aisne), Chauvigny
(Vienne), Pouzauges y Gisors (Eure), en la que Enrique II Plantagenet
realizará ciertos cambios que modernizarán y darán
mayor prestancia al castillo tras su matrimonio en 1161 con la hija
de Luis VII.
Castillos
de Francia del siglo XIII
Tras la muerte
de Ricardo Corazón de León, Felipe Augusto logrará
salir del cautiverio al que había sido sometido, logrando así
reconquistar la Normandía. Tras dichas conquistas, el monarca
decidiría reforzar los sistemas defensivos de sus fortalezas
o incluso reconstruirlas por completo.
A muchas de estos
castillos en Francia se les añadió un nuevo donjon,
eligiendo lugares estratégicos para su situación, como
es la torre del Prisionero en Gisors, la de Talbot en Falaise o la
de Coudray en Chinon. Éstas serán torres cilíndricas
de buenos sillares y unos catorce metros de altura y salas interiores
cubiertas con bóvedas de ojiva.
De los edificios
construidos de nueva planta por el monarca, los principales serán
el del Louvre en París y el de Rouen, de los cuales ya no queda
nada salvo la torre Juana de Arco, del segundo. Es por eso que han
pasado a la posteridad dos edificios menos importantes en su momento,
pero que subsisten hoy día, como son el de Yèvre-le-Châtel
(Loiret) y el de Dourdan (Seine-et-Oise).

Yèvre-le-Châtel
es una pequeña fortaleza de estilo gótico que presenta
ciertas particularidades algo arcáicas, dado que se construyó
en los primeros años del siglo XIII. La torre será circular
con arquerías y escaleras en el interior de los muros, además
de salas cubiertas por bóvedas ojivales.
En cuanto a Dourdan,
podemos decir que ya estaría construido para el año
1222, y en él enonctramos las características propias
de este período, planta prácticamente cuadrada, foso
y una torre suplementaria, el donjon, más robusta que las otras
y rodeada de foso; de igual modo que ocurría en la desaparecida
fortaleza del Louvre.
El esquema que
van a seguir en estos momentos es menos complicado que el del período
Plantagenet, como hemos visto anteriormente; se trata de un cuadrilátero
con torres cilíndricas en las esquinas, barbacana y adarves.
Las obras de este período se aprovecharon de los progresos
arquitectónicos de la época, como el empleo de bóvedas
ojivales, que permitían cubrir todas las estancias en piedra.
Sin embargo, poco
a poco estos edificios pasarán de ser una mera plaza fortificada,
para dar lugar a los palacios fortificados; es por ello que los muros
exteriores cambian por completo, haciéndose más estrechos
y regulares. Ésta será la tipología que perdure
en Francia durante más de dos siglos, realizándose modificaciones
exclusivamente en la decoración de los aposentos.

Construído
en 1200 por Pedro II de Courtenay y en gran competencia con el del
Louvre, el palacio de de Druyes-les-Belles-Fontaines (Yonne) se conserva
en pie como una imponente ruina. Su esquema es de planta cuadrada
con las esquinas protegidas por torres circulares, mientras que los
aposentos se alargaban por toda la fachada con vanos geminados que
daban al valle. Además, contaba con una barbacana de arco ojival
y contrafuertes en el centro del muro, realizado con sillares de gran
calidad.
Podemos destacar
otras construcciones como la de Boulogne-sur-Mer.
Los
siglos XIV y XV
La Guerra de los
Cien años reactivó la construcción de castillos
en Francia que se había frenado notablemente en tiempos de
paz. El signo más significativo de estas obras es la galería
de matacanes que aparecen de manera constante en las murallas. Muchos
viejos donjons fueron rejuvenecidos remontándolos con una corona
de matacanes, como la torre de Philippe le Bel en Villeneuve-lès
Avignon, y otros ejemplos como Pouzauges, Lavardin, Chambois o Montlhéry.
La galería
de matacanes también evolucionó desde los ejemplos más
antiguos hasta finales del siglo XIV, como los que aparecen en Méhun
sur Yèvre o en Largote-en- Elven. El Louvre, por supuesto,
también se ve sometido a trabajos de mejora.
Poco a poco se
añaden nuevos elementos como el camino de ronda, pero la ruptura
completa con el modelo de Felipe Augusto se da en Vincennes, promovido
por Felipe VI y terminado en 1370. Se trata de un donjon cuadrado
con cuatro torres cilíndricas en sus esquinas, remitiéndonos
a modelos anteriores. La diferencia viene marcada por una peculiar
galería de matacanes realizada mediante huecos en una cornisa,
además de otros detalles como la presencia de bóvedas
ojivales en todas las plantas.

También
se realizan otros pequeños edificios que se reducen a un único
donjon, como los de Pierrefonds o La Ferté-Milon.
A mediados del
siglo XV resurge la fiebre constructiva con muchos cambios, dado que,
frente a los ejemplos que las precedían, las nuevas construcciones
se caracterizarán por el gran lujo que les imprimirán
sus promotores. Los castillos de Francia de este periodo bajomedieval
-y como ocurrió en otras latitudes europeas- tienen una inspiración
mucho más moderna y artística: se aprecian en ellos
formas y estructuras tardogóticas y renacentistas. Algunos
de estos castillos son Langeais, Le Plessis-Bourré o L'Issle-Savary.

Estas construcciones
tendrán un aspecto mucho más señorial y de residencia,
perdiendo tanto algo de su carácter militar, como de altura.
Información
adicional relacionada con la Arquitectura Medieval en Francia:
Arte
Carolingio 
Románico
en Francia 
Gótico
en Francia
(Autora
del texto del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Diana Olivares Martínez)
