De todo ello se desprende
que hay una clara persistencia de la antigüedad clásica,
oponiéndose a los estilos medievales.

Arquitectura
gótica de las Órdenes Mendicantes
Las
ordenes mendicantes como la de los Franciscanos y Dominicos fueron
las primeras en formar un nuevo tipo de construcciones dentro
del gótico italiano. La meta de estas nuevas ordenes no
era, como en el caso cisterciense, el dedicarse a la vida contemplativa
en lugares apartados sino la asistencia espiritual y predicante
en los ciudades de nueva construcción. Los monasterios
se ubicaban no en el centro si no al margen de los centros urbanos
donde la amplitud era mayor. Las plantas y los alzados estuvieron
perfectamente organizados y la escultura monumental paso a un
segundo plano. Sin embargo, la pintura mural alcanzaría
un magnifico desarrollo ya que en las paredes interiores de los
templos se desplegaron grandes ciclos elaborados al fresco.
Basílica
de San Francisco de Asís (Asís)
El paradigma
de esta arquitectura franciscana en Italia lo tenemos en la gran
basílica de San Francisco de Asís. Fundada en 1228
se advoca en a San Francisco en honor a su canonización
el mismo año aunque la consagración del edificio
se produjo en 1253. La iglesia se divide a su vez en una alta
y otra baja, esta ultima se asemeja a un cripta románica
mientras que la alta crea el nuevo concepto de la planta ad aula.
Esta nueva disposición cuenta con muros muy sólidos
que a su vez dejan pasar una gran iluminación a través
de delgados fascículos que apoyan los nervios en los tramos
cuadrados.

Numerosos
ejemplos seguirían a la basilica de Asís como la
de Santa Clara, en el mismo municipio y otras en toda Italia Central.
Destacable y distinta es la iglesia de San Francisco de Bolonia
muy diferente en la planta ya que detrás de una gran fachada
se esconde la estructura basilical en tres naves con coro rematado
en un gran deambulatorio a modo cisterciense.
Iglesia
de Santa Croce (Florencia)
La Orden Franciscana
comenzó en 1294 la construcción de esta iglesia
en Florencia. Su magnificencia supero incluso a las grandes catedrales
francesas ya que sus 115 metro de largo y sus 73,74 metros de
ancho superan a algunas de ellas. Las iglesias franciscanas eran
un codiciado lugar de enterramiento entre la burguesía
florentina, de hecho podemos ver los panteones de grandes familias
como los Peruzzi, Alberdi o Bardi.
La morfología
interior se resuelve en un gran espacio longitudinal dividido
por pilares en octágono y delgadas paredes a modo de claristorio.
Sustituyendo a la bóveda previsible se recurre a un artesonado
de madera. A ambos lados de la iglesia se disponen cinco capillas
rectangulares que albergan los enterramientos de las grandes familias.
El único problema para los arquitectos de la época
fueron las fachadas ya que las grandes plantas basilicales requerían
soluciones que no estaban acorde con los nuevos gustos de los
que las debían finalizar.

Iglesia
de santa María Novella (Florencia)
La orden dominica
tiene su máxima expresión en la iglesia de Santa
María Novella de Florencia. El esquema cisterciense sigue
presente y al cuerpo longitudinal basilical con transepto se abren
capillas cuadradas rematando en cabecera plana. Lo novedoso de
esta iglesia está en la articulación del espacio
donde las larguísimas naves se separan mediante delgados
pilares con baquetones a modo de columna y altas arcadas.

Este efecto
crea sensación de mayor profundidad y unido a la policromía
grisácea y verdosa de las dovelas crean una sensación
de dinamismo que nos lleva a una mayor sensación de amplitud.
San
Antonio de Padua
La iglesia
se construyó para albergar los restos del santo lisboeta
de San Antonio en torno a 1310. Es destacable el nivel de mezcolanza
de esta construcción, las cúpulas bulbosas recuerdan
a San marcos de Venecia mientras que la fachada y torres octogonales
de ladrillo nos recuerdan a la arquitectura Lombarda.

Al interior,
la planta y el espacio son una mezcla de planteamientos bizantinos
que responden al modelo de iglesia cruciforme con cúpula
sobre el crucero y demás espacios.
Otras
construcciones religiosas góticas de Italia: catedrales
y monasterios cistercienses
La
iglesia de la Abadía cisterciense de Fossanova
La abadía
de Fossanova se sitúa en la región Italiana del
Lacio, dentro de la pequeña ciudad de Priverno. Fundada
por los monjes de la filial de Claraval de Hutecombe en 1135.
Esta abadía consta de una iglesia que se construyó
sobre un antiguo lugar de culto anterior. En origen se estableció
allí un monasterio benedictino advocado a san Esteban sin
embargo el Papa Inocencio II apoyó el paso de los monjes
a afiliación Claravalense en el año de su fundación.
Los cistercienses crearon un sistema depurador de las aguas pantanosas
de los alrededores lo cual mejoró los cultivos y la vida
de la población. Igualmente se llevaron a cabo obras en
el interior de la abadía para adecuarla a su nueva filiación
cisterciense, éstas se prolongaron hasta su consagración
en el 1208. Es interesante destacar el hecho histórico
de que el filosofo Tomás de Aquino murió en esta
abadía en su camino a roma del 7 de Marzo de 1274.
Arquitectónicamente
destaca su sobria iglesia, modelo idéntico al la de Claraval.
Es un templo
con portada de arquivoltas apuntadas, y amplio rosetón.
Estructuralmente tiene tres naves separadas por pilares con columnas
de clara tradición románica. La bóveda de
la nave central es de medio cañón apuntado. Por
tanto la abadía de Fossonova muestra un gran apego a las
primeras formas cistercienses vinculadas con el románico.
lTambién
son destacables las dependías de los monjes, por ejemplo
a la crujía del refectorio se le añadieron la fuente
y el lavabo. Los arcos diafragmas del claustro nos dan un paso
majestoso a dependencias como el refectorio y la enfermería.

Catedral
de Siena
La catedral
de Siena se comenzó a transformar su modelo Románico
a partir del modelo de la abadía de San Galgano. Se pretendía
una obra ingente que finalmente no puedo ser, el crucero tendría
que ser mucho mayor para poder soportar una gran cúpula
de ancho igual al cuerpo longitudinal. Esta idea fue desechada
a favor de otra mucho más megalómana la cual decidió
construir un nuevo Duomo en ángulo recto con el anterior,
integrando el edificio antiguo como transepto del nuevo.

Este proyecto
se comenzó a realizar pero después de haberse levantado
las paredes de la nave mayor se vio un error de calculo que provocaría
el derrumbe de la cúpula. Estos problemas junto a las consecuencias
de la peste de 1348 obligaron a parar las obras dejando una visión
sesgada del conjunto.
Tras estos titubeos, el
resultado final es un templo sin arbotantes de acusada horizontalidad
con fachada articulada a base de líneas horizontales y
verticlaes.

La resistencia del gótico
italiano al arco apuntado se aprecia en los arcos empleados en
las tres puertas de la fachada occidental que son de medio punto,
aunque coronados por gabletes góticos. También son
de medio punto los arcos interiores.
La citada fachada policromada
lleva un rosetón enmarcado en un cuadrado.
Duomo
de Florencia. (Catedral de Florencia, Santa María de las
Flores)
El Duomo florentino
tuvo más fortuna que su vecino sienes, al igual que él
en 1294 se comenzó a pensar en la renovación de
la catedral de san Reparata. La primera piedra se coloca en 1296
siendo los grandes mecenas los gremios de pañeros y tejedores
sin olvidar que el material principal, el opus plurimun sumptuosum
corrió a cargo de los impuestos de la ciudad.

El primer
arquitecto que se dejo embaucar por el proyecto fue Arnolfo di
Cambio, el cual parece que tuvo la idea actual de cuerpo longitudinal
cubierto por armazón de madera según el modelo de
lo que ya diseñara para la Santa Croce. Tras su muerte
a principios del siglo XIV se detuvo la obra hasta que Giotto
toma las riendas en 1334. El Campanille fue el centro de su trabajo
por lo que las obras del cuomo no se retomarían hasta 1357
según planos de Francesco Talenti. La diferencia entre
Di Cambio y éste fue la gran nave central abovedada de
cuatro tramos y una cúpula de crucero que abarcaba las
tres naves. Entre 1378 y 1386 se termino la nave central y se
comenzó la cimentación de la cabecera.

Si la fachada de la Catedral
de Siena era muy destacada por su compartimentación por
líneas verticales y horizontales, la de Florencia abunda
aún más en en este modo de articulacuón geométrica
que oculta completamente la estructura interior del templo.

Catedral
de Orvieto
La extraordinaria catedral
de Orvieto presenta una fachada grandiosa decorada con pinturas
murales. De las tres puertas, la central y mayor es de grandes
arquivoltas de medio punto aunque todas ellas llevan glabetes.
También hay un gran rosetón encuadrado.

Otras construcciones del
gótico italiano del siglo XIII que se han de destacar son
San Miniato al Monte (Florencia), con decoración a base
de placas de mármol de diferentes colores, Santa María
La Novella (Florencia) y la Cancela de la Catedral de Milán.
Construcciones
ciciles: el gótico civil en Italia
Italia, el el siglo XIV,
fue un conglomerado de estados independientes sin unidad política.
Muchos de estos estados fueron repúblicas mercantiles (con
florecientes actividades comerciales). Ello permite la inversión
de parte de esa riqueza en edificios civiles como señorías
(ayuntamientos) y palacios.

Las estructuras
civiles en la Italia central de este siglo viene dada por la lucha
entre los Guelfos y los Gibelinos, los primeros partidarios del
Papa y los segundos fieles al imperio. La ciudad de Florencia
en su mayoría guelfa y la sociedad sienesa afín
a los gibelinos provocaron que estas dos ciudades estuvieran enfrentadas
y esto se reflejara en sus construcciones civiles de la que los
palacios eran el máximo exponente. Ambas comenzaron sus
edificios prácticamente a la vez. Siena lo hizo en 1282
con la apertura del "campo" en forma de concha frente
al edificio.
Palazzo
Vecchio de Florencia
El Palazzo
Vecchio de Florencia, sede de los gremios, se construyo entre
1299 y 1314. Uno de los aspectos más destacables de estos
edificios así como de los palacios privados eran las torres
en las que se disponían habitaciones de las familias en
el poder. Existía una regulación en cuanto a las
torres construidas en las ciudades, por ejemplo un decreto en
Florencia advertía de que no podían superar los
26 m.

Palacio
Público de Siena
Corresponde
al tipo del siglo XIII con arcadas de planta baja abiertas y ventanas
triforas. La obra original se reduce, en la actualidad, al cuerpo
central y que los dos pisos se realizaron posteriormente a 1680.
La Torre Della Mangia se construye sobre una galería abierta
seguramente fue más alta que todas las torres existentes.
Es curioso que a partir de 1280 se dispusiera que los edificios
de alrededor al conjunto debian guardar unas reglas que ayudaran
a la homogeneidad de la plaza.

El
Palazzo Vecchio de Florencia
Este palacio,
sin embargo, parece más conservador en su estructura puesto
que su forma fortificada nos recuerda a otros como el Palazzo
Barguello. Es destacable la torre visible desde cualquier punto
de la ciudad.
Palacios
de Venecia
En Venecia
el Palacio de los Dux se construyo en torno a 1340 tomando su
imagen actual en 1424. Como en Siena la planta baja se cubre de
arquerías mientras que las salas de los concejales tienen
las paredes cerradas al exterior. En este caso la lógica
de los empujes esta invertida ya que el cuerpo macizo es sustentada
por la fina arquería inferior.

Son destacables
los palacios venecianos construidos a lo largo del Gran Canal.
La situación urbana sobre palafitos crea una morfología
de palacios en los que la fachada se sustentaba sobre el agua
misma. En la parte centra albergan el llamado Portego y sobre
este la planta principal. Los lados se forman con torrecillas
cerradas que equilibran la planta central. La llamada Cà
d ´Oro construida para los Contarini es su ejemplo más
hermoso.

(Autora
del texto del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Ana Belén Fernández)
