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La imagen de la Cerámica de Reflejos Dorados se usa bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license (AUTOR: Miguel Hermoso Cuesta). Portada de Nuestra Señora de la O de San Lucar de Barrameda (AUTOR: Hispalois)

 

Arte Mudéjar - España

Introducción

El arte mudéjar representa uno de los fenómenos más singulares y trascendentes de la historia del arte español. Este estilo surge como una mixtificación entre las corrientes artísticas cristianas (románico, gótico y renacentista) y las técnicas musulmanas de la época.

Arte Mudéjar

Su origen histórico se vincula al avance de la reconquista por parte de los reinos de León, Castilla y Aragón, que integraron territorios con población musulmana poseedora de un gran dominio artesanal.

La población mudéjar

Origen y Condición Jurídica

Libro: Iconografía y Simbolismo RománicoLos mudéjares, denominados en su época "moros de paz" o "sarracenos", fueron los musulmanes que permanecieron en los territorios conquistados por los cristianos mediante pactos de capitulación.

A cambio de conservar su religión, cultura y oficios, quedaron sometidos a la jurisdicción directa de la monarquía (realengo) o de la nobleza e Iglesia (señorío), debiendo pagar tributos especiales y acatar ciertas restricciones.

Su presencia fue especialmente notable en Aragón (Valle del Ebro) y Valencia, llegando a representar hasta el 10% de la población aragonesa a finales del siglo XV.

Por el contrario, en Castilla, Extremadura y Andalucía su permanencia fue más difícil debido a las sublevaciones del siglo XIII y al temor de los cristianos a posibles alianzas con el vecino reino nazarí de Granada.

Organización Social y Urbana

Esta minoría se agrupaba en comunidades llamadas aljamas, estructuradas a menudo en barrios separados o cerrados conocidos como morerías.

Contaban con autoridades propias, estando representados ante las autoridades cristianas por el alamín, mientras que el alcaidí actuaba como juez y el alfaquí interpretaba la ley coránica.

Soldados cristianos y mudéjares aliados

Sus barrios conservaban la sinuosa topografía islámica, albergando mezquitas, zocos, tiendas, baños y cementerios, desarrollando una vida discreta y volcada hacia el interior de las viviendas.

Actividad Económica y Fiscalidad

La sociedad mudéjar fue un pilar fundamental para la economía productiva de los reinos cristianos, siendo considerada una mano de obra muy valiosa.

En el ámbito rural, la gran masa laboral era campesina, experta en agricultura y sistemas de riego, trabajando habitualmente bajo el régimen de aparcería.

Mudéjar músico

En el ámbito urbano, destacaron por su alta especialización como artesanos (ceramistas, zapateros, orfebres), mercaderes y, muy especialmente, como maestros de obras y alarifes.

En cuanto a la tributación, sufrían una triple presión fiscal que incluía la pecha tradicional, gravámenes proporcionales sobre las cosechas, pagos por el uso de monopolios señoriales y la azofra, que consistía en la entrega de jornadas de trabajo.

Religión, Cultura y Legado

A pesar de perder a su élite intelectual y dirigente, que prefirió emigrar hacia el sur o el Magreb, los mudéjares mantuvieron tenazmente su identidad islámica en un entorno de aislamiento cultural.
Siguieron respetando el viernes como día sagrado, el ayuno del ramadán, las abluciones y sus leyes familiares, aunque tuvieron que aceptar normas impuestas por la mayoría cristiana, como la estricta monogamia.

Mudéjares

Terminaron por olvidar el uso hablado del árabe para adoptar la lengua romance, pero continuaron escribiéndola con caracteres arábigos, dando lugar a la literatura aljamiada.

En muchas ciudades, sus mezquitas mayores fueron consagradas como iglesias cristianas sin destruir su estructura original. Esta pervivencia de elementos formales y el trabajo de los alarifes moros en palacios y templos cristianos dieron origen al genuino arte mudéjar.

Como breve conclusión se pude decir que, a pesar de vivir en un estado de tolerancia con algunas discriminaciones, los mudéjares se integraron profundamente en la cotidianidad hispana.

Su mundo desapareció con la conversión forzosa a finales del siglo XV -cuando pasaron a denominarse moriscos- y su definitiva expulsión a principios del siglo XVII, dejando un enorme vacío humano y un gran legado artístico.

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Arquitectura mudéjar religiosa

El nacimiento de la arquitectura mudéjar se sitúa en el siglo XII en la ciudad leonesa de Sahagún en un contexto de riqueza pero de escasez de buena piedra de cantería. En esta época, importantes iglesias de sillería románica, como San Tirso o San Pedro de Dueñas, paralizaron sus costosas obras para ser continuadas en ladrillo, aplicando una decoración novedosa.

San Tirso de Sahagún

A partir del siglo XIII, el estilo se consolida y se expande hacia el sur y el sureste, adaptándose a territorios llanos donde la piedra de calidad escaseaba. Aunque su valoración historiográfica ha sido objeto de debate, es indudable que los templos mudéjares conservan los volúmenes y la funcionalidad de la arquitectura cristiana contemporánea, complementados con estética y materiales empleados habitualmente por los musulmanes.

Frecuentemente se combinan partes de ladrillo y piedra, e incluso se recubren con pinturas románicas.

Arquitectura Mudéjar Castellanoleonesa

Esta variante, frecuentemente denominada "románico de ladrillo", tiene su máxima concentración en la comarca de la "Tierra de Pinares". Su éxito se debió a la rapidez y economía que ofrecía el ladrillo frente a la piedra, cuya escasez en la zona era notable.

Mudéjar de Castilla y León en la iglesia de San Martín de Cuéllar, Segovia

Arquitectónicamente, reproduce la planta del románico rural: una sola nave rectangular con una cabecera compuesta por un tramo recto y un ábside semicircular. La decoración de estas cabeceras se basa en la superposición de franjas de arcos ciegos de medio punto y recuadros, en ocasiones enmarcados por falsos alfices, sin impostas salientes que los separen. Las cornisas se sustentan en filas de ladrillos a sardinel o en esquinilla.

Las naves, construidas normalmente en mampostería encintada con ladrillo, solían cubrirse con armaduras de madera de par y nudillo, lo que eliminaba la necesidad de usar pesados contrafuertes. Sus campanarios, generalmente exentos de gran decoración, culminan con vanos de medio punto o apuntados y tienen estructuras interiores huecas con escaleras de madera.

Torre mudéjar de la iglesia de San Martín de Ávila

Arquitectura Mudéjar Toledana

El mudéjar toledano surge de la reconversión de antiguas mezquitas al culto cristiano y de edificaciones creadas "exnovo" que combinan formas románicas con una fuerte estética islámica.

Cristo de la Vega, ejemplo del Mudéjar Toledano

Utilizando como modelos la cabecera de Bib Al Mardum y San Román, este foco presenta una decoración mucho más barroca y de clara influencia almohade. Aunque mantiene las plantas románicas, sus muros exteriores exhiben una mayor variedad de arcos: de medio punto, herradura, túmidos, polilobulados y entrecruzados.

Estos diferentes cuerpos decorativos están separados por impostas gruesas y muy marcadas.

Las portadas están fuertemente islamizadas, destacando el uso de arcos de herradura angrelados, al igual que sus torres, que lucen una gran profusión ornamental.

Típica puerta del mudéjar toledano

Arquitectura Mudéjar de carácter popular

En las zonas serranas y más empobrecidas de ambas Castillas se desarrolló una vertiente mucho más funcional y sumaria. Este mudéjar popular de los siglos XIII y XIV prescinde de la característica arquería mural de ladrillo en las cabeceras, empleando principalmente mampostería con ocasionales refuerzos horizontales de ladrillo.

Mudéjar popular en la iglesia parroquial de Guadarrama (Madrid)

Aunque muchas de estas construcciones fueron sustituidas en el siglo XVI debido a su fragilidad, constituyen un valioso testimonio histórico de la popularización y adaptación de la arquitectura a los escasos recursos de las pequeñas aldeas del centro - sur peninsular.

Arquitectura Mudéjar Aragonesa

El mudéjar aragonés destaca por su fuerte personalidad y su vinculación con la arquitectura gótico-cisterciense. A diferencia de otras regiones, no usa yeserías de ataurique en el interior, prefiriendo la pintura o el esgrafiado. El exterior es un espectacular encaje de ladrillo que forma rombos, espinas de pez y arcos mixtilíneos entrecruzados, generando intensos juegos de claroscuros. Este dinamismo se potencia con la inserción de cerámica vidriada (en tonos blancos, verdes y rosados) en los muros y en los fustes de columnas.

Decoración con ladrillos y cerámica vidriada de la iglesia de Tobed

Estructuralmente, destacan dos prototipos: la iglesia de nave única con ábside poligonal y capillas entre los contrafuertes, y la "iglesia-fortaleza", de testero plano y un pasadizo o paso de ronda exterior.

Iglesia fortaleza de Torralba de Ribota, Zaragoza

Sus torres campanario son su rasgo más emblemático; siguen el modelo de "alminar" (machón central y escaleras abovedadas) y presentan plantas cuadradas, octogonales por influencia italiana, o una base cuadrada con remate octogonal.

Campanario mudéjar de la CAtedral de Teruel

Arquitectura Mudéjar Sevillana

en Sevilla y su entorno, las parroquias gótico-mudéjares adoptan plantas basilicales de tres naves separadas por pilares o columnas que sostienen arcos apuntados, a menudo de herradura (túmidos). Las cabeceras poligonales se construyen en piedra sillar y se cubren con bóvedas de crucería gótica, mientras que las naves se levantan con ladrillo y mampostería.

Para la cubrición de estas naves se recurre a la carpintería de lo blanco, utilizando armaduras de madera de par y nudillo en la central y alfarjes en las laterales.

Las torres campanario suelen imitar la estructura de los alminares almohades, con decoración de paños de sebka y vanos ciegos, como herencia de la Giralda. Las portadas, adelantadas respecto al muro, combinan arquivoltas góticas, canecillos con leones y, en ocasiones, pequeñas sebkas.

Puerta mudéjar sevillana

Arquitectura Mudéjar Granadina

La Arquitectura mudéjar granadina, más tardía, opta mayoritariamente por plantas de nave única con capillas laterales entre los contrafuertes, creando un espacio diáfano adaptado a las nuevas necesidades litúrgicas. Sus paramentos alternan ladrillo y cajones de mampostería. En este foco destacan las cubiertas de madera con intrincadas labores de lacería y mocárabes de influencia nazarí, así como las esbeltas torres de ladrillo embellecidas con incrustaciones de cerámica vidriada, elementos que marcan la transición hacia el incipiente Renacimiento.

Arquitectura mudéjar Palaciega

La arquitectura palaciega promovida por la monarquía castellana a lo largo de la Baja Edad Media constituye uno de los capítulos más singulares del arte europeo, al cristalizar en los denominados palacios mudéjares. Estas edificaciones, erigidas principalmente durante los siglos XIV y XV por monarcas como Alfonso XI, Pedro I de Castilla, Enrique II o Juan II, representan la asimilación del prestigio, el refinamiento y la estética de las cortes islámicas andalusíes por parte del poder cristiano.

La monarquía castellana, lejos de rechazar las formas artísticas de los territorios conquistados o vecinos, las hizo suyas, empleando a alarifes, yeseros y carpinteros musulmanes que fusionaron sus milenarias técnicas tradicionales con las necesidades de representación y habitabilidad de los reyes cristianos. El paradigma indiscutible de esta tipología es el palacio del rey Don Pedro en el Real Alcázar de Sevilla, aunque este afán constructivo se extendió a otros conjuntos de innegable valor cortesano como los palacios de Tordesillas y Astudillo, o las suntuosas estancias mudéjares del Alcázar de Segovia.

Patio principal del Real Alcázar de Sevilla

Desde el punto de vista arquitectónico, estos palacios se caracterizan por una marcada introversión, ocultando su inmensa riqueza tras muros exteriores sobrios e impenetrables. Las fábricas se levantaban con materiales humildes, económicos y de rápida ejecución, como el ladrillo, el tapial o la mampostería, enmascarados posteriormente por sus ricas pieles decorativas. La vida palatina se organizaba hacia el interior, estructurándose en torno a patios centrales a cielo abierto, herederos directos del modelo doméstico hispanomusulmán, que actuaban como núcleos distribuidores de la luz, la ventilación y las diferentes estancias.

En estos patios, la presencia del agua era un elemento arquitectónico fundamental, articulada a través de albercas, fuentes y canalizaciones que aportaban un valor tanto estético como climático, generando un microcosmos de serenidad y recogimiento. Las salas principales, concebidas frecuentemente como salones de aparato o qubbas, solían presentar plantas cuadradas o rectangulares que se abrían a los patios a través de pórticos con arcos lobulados, mixtilíneos o de herradura apuntada (túmidos), a menudo enmarcados por alfices que realzaban su monumentalidad sin comprometer su ligereza visual.

Santa Clara de Tordesillas

La decoración de estos espacios interiores es el aspecto más deslumbrante del mudéjar cortesano, dominada por el principio del abigarramiento y el horror al vacío. Los paramentos se recubrían por completo mediante un estudiado y milimétrico programa ornamental, dividido habitualmente en tres niveles ascendentes. En la parte inferior, los zócalos se revestían con composiciones de cerámica alicatada, formando complejos patrones geométricos de vivos colores que, además de su función estética, aislaban los muros de la humedad. Por encima de ellos, las paredes se tapizaban con elaboradas yeserías talladas a bisel o moldeadas, en las que se desplegaban interminables y minuciosas redes de ataurique de motivos vegetales, lacería de entrelazos geométricos y bandas epigráficas. En estas inscripciones, de manera asombrosamente sincrética, las alabanzas en caracteres cúficos o nesjíes dedicadas a Alá o al propio monarca castellano convivían con la heráldica cristiana y con textos en caracteres góticos.

Decoración epigráfica en el Convento de Santa Clara de Tordesillas

Finalmente, los espacios se cerraban en su parte superior con monumentales armaduras y artesonados de madera, obras cumbres de la carpintería de lo blanco. Estas techumbres, estructuradas a menudo mediante el sistema de par y nudillo o en forma de cúpulas de lazo, se decoraban con profusa policromía y dorados, representando de forma simbólica la bóveda celeste y coronando así un escenario arquitectónico magistral que buscaba glorificar al monarca envolviéndolo en la sofisticada aura de los antiguos califas.

Cúpula del Salón de Embajadores del Real Alcázar de Sevilla

Techos y armaduras mudéjares

La "carpintería de lo blanco" es la disciplina arquitectónica y artesanal dedicada a la construcción de estructuras de madera, cuya máxima expresión en España se encuentra en los techos y armaduras mudéjares. Estas cubiertas combinan la funcionalidad de los sistemas estructurales con una estética que fusiona tradiciones constructivas occidentales y decorativas islámicas.

Alfarje del Salón del Tronno de la Aljafería deZaragoza

Clasificación de tipos estructurales

en la carpintería mudéjar, la forma del espacio a cubrir y las soluciones de reparto de cargas determinan la tipología del techo. Las variantes más destacadas son:

Alfarje

Es un techo plano de carpintería. Está compuesto por gruesas vigas transversales, entre las cuales se disponen maderos más pequeños llamados viguetillas, cerrándose todo el conjunto superiormente con una tablazón de fondo.

Alfarje en el Convento de Astudillo

Armadura de parhilera

Constituye el sistema más sencillo para cubiertas a dos aguas, mostrando un perfil interior triangular. Está formada por parejas de vigas dispuestas oblicuamente, denominadas pares o alfardas, que se apoyan en su vértice sobre un madero longitudinal llamado hilera. En su base, descansan sobre unos maderos horizontales (estribos) asentados en el muro y suelen reforzarse con vigas transversales (tirantes) para contrarrestar los fuertes empujes laterales.

Armadura de par y nudillo

Evoluciona de la de parhilera al incorporar una viga horizontal, el nudillo, a dos tercios de la altura de los pares para rigidizarlos y evitar su pandeo. La sucesión de estos nudillos y su tablazón forma una superficie plana superior llamada almizate o harneruelo, transformando el perfil triangular en uno trapezoidal.

Techumbre de par y nudillo de la catedral de Teruel

Armadura de limas (o de artesa)

Diseñada para cubrir espacios con más de dos faldones, dando lugar a techumbres a cuatro u ocho aguas. Las vigas situadas en las aristas donde confluyen los planos inclinados se llaman limas. Cuando la arista se resuelve con una única pieza se denomina "lima bordón", y cuando se utilizan dos maderos paralelos que dejan una calle intermedia libre, se llama de "limas moamares".

Artesonado de la Sinagoga del Tránsito, Toledo

Artesonado

es un término generalizado que designa a los techos de madera al descubierto cuando el conjunto ofrece la forma de una artesa invertida, o bien cuando el sistema de cubierta está formado por recuadros decorativos llamados casetones o artesones.

Clasificación de tipos por su ornamentación

El arte mudéjar tiende a enmascarar las estructuras arquitectónicas bajo una rica decoración en la que prima el sentido estético del "horror vacui". La ornamentación de estos techos se clasifica principalmente en:

Lacería

es una magnífica técnica estructural y decorativa que consiste en bandas de madera (cintas) entrelazadas que van pasando alternativamente unas por encima de otras, formando patrones geométricos rectilíneos sin aparente solución de continuidad.

Lacería en un alfarje del claustro de San Juan de los Reyes de Toledo

Estos trazados se organizan en torno a estrellas centrales, creando la "rueda de lazo", que frecuentemente tiene 8, 9, 10 o 12 puntas. La rueda se compone de una estrella central (el sino), rodeada por piezas poligonales menores como azafates, aspillas y almendrillas.

Esta labor geométrica puede ser "apeinazada" si los listones están ensamblados conformando la propia estructura, o "ataujerada" si simplemente se clavan como tablillas decorativas sobre un tablero de fondo.

Epigrafía y Ataurique

Como herencia directa del arte andalusí, los maderos suelen estar decorados con ataurique (tupidos motivos vegetales estilizados) y con inscripciones epigráficas en caracteres árabes.

Pintura cristiana y figurativa

A diferencia del aniconismo estricto del arte islámico, las techumbres mudéjares incorporan abundante pintura figurativa solicitada por la nueva clientela cristiana. En las vigas y tabicas se representan escenas bíblicas, apóstoles y escudos heráldicos.

Además, se incluyen escenas de la mitología clásica, como los trabajos de Hércules o la guerra de Troya, junto a caricaturas de rostros contemporáneos, fábulas literarias, oficios medievales y elementos de burla social. Esta convivencia de la geometría abstracta musulmana con la iconografía occidental confiere a los techos mudéjares su verdadera identidad mestiza.

Detalle del alfarje de Santo Domingo de Silos

Yeserías mudéjares

Las yeserías constituyen uno de los elementos ornamentales más representativos del arte mudéjar, materializando la preferencia de este estilo por revestir las estructuras y priorizar la decoración. Mediante el uso del yeso, un material económico y altamente dúctil, los artesanos lograron crear extraordinarios efectos de luz, volumen y proporción en los interiores de los edificios.

Orígenes y Escuelas Regionales

La técnica de la yesería heredó una vasta tradición que se remonta al arte oriental y fue madurando en la Península Ibérica a través del Califato de Córdoba, la exuberancia de los reinos de Taifas y el purismo de la etapa almohade. Al integrarse en la arquitectura cristiana, la yesería se diversificó en varias escuelas:

Yeserías Mudéjares Toledanas

en sus inicios mantuvo el rigor esquemático y la austeridad de los muros lisos almohades, pero hacia el siglo XIV evolucionó hacia un "naturalismo". Esta fase se caracterizó por la integración de motivos botánicos de inspiración gótica cristiana superpuestos al repertorio musulmán, logrando obras maestras como la Sinagoga del Tránsito.

Yeserías en la Sinagoga del Tránsito, Toledo

Yeserías Mudéjares Sevillanas

Experimentó su momento cumbre durante las obras del Alcázar de Pedro I, un proyecto que reunió a artistas locales, mudéjares toledanos y artesanos nazaríes, generando una fusión estilística sin precedentes.

Yeserías Mudéjares Castellanas

Se desvinculó gradualmente de los dictados toledanos, desarrollando rasgos propios que alcanzaron gran suntuosidad en espacios como el Alcázar de Segovia.

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Técnicas y Temática

Los yeseros mudéjares empleaban principalmente dos sistemas de trabajo: la talla directa para labores individualizadas, y el vaciado mediante moldes de madera, técnica idónea para la repetición seriada de frisos y cenefas. Además de su función de revestimiento mural, el yeso se combinaba en ocasiones con polvo de mármol para endurecer los estucos, e incluso se horneaba a altas temperaturas para conformar solados.

Para potenciar la sensación de relieve, las superficies talladas se solían enriquecer con vibrante policromía y dorados. Su repertorio temático fue un auténtico crisol donde los patrones geométricos de lacería, las tramas vegetales del ataurique y la caligrafía árabe convivían de forma natural con los escudos heráldicos nobiliarios y la flora del arte gótico. Gracias a esta versatilidad, las yeserías vistieron por igual capillas funerarias, claustros conventuales, palacios y sinagogas, dotando a la arquitectura bajomedieval de una inigualable riqueza visual.

La Cerámica Mudéjar

Técnica y Evolución

La cerámica fue una de las artes decorativas de mayor desarrollo entre los artesanos mudéjares, destacando profundamente en la elaboración de vajillas y en su aplicación arquitectónica. En la producción de vajillas, los alfares asimilaron la técnica oriental del vidriado estannífero, surgida entre los siglos VIII y IX, que impermeabilizaba las piezas y creaba un fondo lustroso, blanco y opaco.

Cerámica vidriada mudéjar

Sobre esta base, los artesanos aplicaban tres óxidos fundamentales para dar color: cobalto para el azul, cobre para el verde y manganeso para el morado. La alta calidad de esta cerámica propició su exportación a lugares como Italia y Flandes, llegando los alfareros a trabajar en ciudades como Aviñón o Poitiers durante el siglo XIV. El arquero Henrique Cock documentó detalladamente en 1585 el minucioso proceso de elaboración que seguían los olleros de Muel utilizando plomo, estaño y arena.

Decoración y Centros Productores

La ornamentación mudéjar mantuvo el horror vacui característico del arte islámico, utilizando de manera reiterativa atauriques, motivos epigráficos cúficos, geometrías como los Siete Cielos, y representaciones figurativas como la mano de Fátima o animales fantásticos. Esta tradición se fusionó armónicamente con elementos de origen cristiano, gótico y renacentista, incorporando heráldica, cruces, castillos y barcos.

Plato de cerámica mudéjar en el Museo de Teruel

Un ejemplo notable de esta síntesis es un plato del siglo XIV conservado en el Metropolitan Museum de Nueva York, que entrelaza las armas de los Sánchez Muñoz con tramas de lacería.

Los principales centros de producción (Paterna, Manises, Teruel, Talavera, Toledo y Sevilla) desarrollaron estilos propios. En la zona de Levante predominó la técnica verde-manganeso con temática de personajes y animales fantásticos concebidos con gran libertad de imaginación, mientras que en Toledo, Córdoba y Sevilla se impuso un arte más abstracto, con líneas rectas y figuras muy estilizadas.

Tipologías

Los obradores fabricaron una enorme variedad de piezas domésticas, desde jarras y cuencos hasta candiles y saleros, divididas en tres grandes familias originarias de Irán e Irak:

Verde-Manganeso

Fue muy popular en diversos centros peninsulares, pero terminó siendo desplazada por el azul de cobalto a finales del siglo XIV en la Corona de Aragón, a excepción de Teruel, que mantuvo esta producción de manera ininterrumpida hasta el siglo XX.

Plato de cerámica verde-manganeso

Azul cobalto

Destacaron los centros de Manises y Muel, inspirados rigurosamente en los modelos de Málaga. Una pieza representativa de la segunda mitad del siglo XV exhibe una gran letra "Y", inicial de Isabel la Católica, rodeada de atauriques.

Loza dorada

Conocida también como reflejo metálico, lograba su característico tono mediante una compleja mezcla de cobre, plata, almagre y vinagre fuerte, prescindiendo totalmente del uso de oro real. Nacida en el esplendor nazarí de Málaga con piezas cumbre como el "Vaso de las gacelas", la técnica pasó a alfares mudéjares ubicados en Mislata, Gesarte, Manises, Calatayud y Muel.

Cerámica de reflejo metálico

Aplicación Arquitectónica de la cerámica vidriada

La integración de la cerámica para el revestimiento exterior e interior tuvo sus raíces formales en la arquitectura almohade, con ejemplos tempranos como la torre de la Kutubiya de 1199. Se aplicó notablemente en el mudéjar de Toledo y Andalucía durante el siglo XIV, pero su máximo esplendor se alcanzó en Aragón entre los siglos XIII y XVII.

Edificios como la Seo de Zaragoza o la iglesia de Santa María de Ateca integraron ricos azulejos y discos vidriados en sus fachadas. Las torres de Teruel (San Pedro, Santa María de Mediavilla, San Martín y el Salvador) representan el mejor equilibrio visual entre el ladrillo y las piezas cerámicas, mostrando una inmensa variedad de formas: estrellas de ocho puntas, columnillas, puntas de flecha y discos verdes, negros y melados.

Ceramica vidirada de función arquitectónica en una de las torres mudéjares de Teruel

Finalmente, los alfares también elaboraron revestimientos de suelos que combinaban la función aislante con la decoración. Resaltan los pavimentos del palacio de la Aljafería en Zaragoza, realizados en época de los Reyes Católicos, que combinaban motivos de lazo con emblemas reales como el yugo, las flechas y la granada. Destacan de igual manera las solerías del convento de Santa Isabel y la rica portada alicatada del claustro del convento de las Dueñas, ambos situados en Salamanca.

Distribución del Arte Mudéjar

Puede acceder al contenido en las secciones provinciales que a continuación mostramos en la parte inferior y donde los enlaces a dichas provincias y/o comarcas las encontrará en color naranja.

 

Castilla y León

Arte Mudéjar en León

Arte Mudéjar en León

Iglesia mudéjar de San Tirso de Sahagún

Arte Mudéjar en Zamora.

Arte Mudéjar en Zamora

Iglesia de San Salvador de Toro, Zamora

Arte Mudéjar en Salamanca

Arte Mudéjar en Salamanca

Iglesia de Santiago de Alba de Tormes, Salamanca

Arte Mudéjar en Valladolid

Arte Mudéjar en Valladolid

Arte Mudéjar en tierras de Medina del Campo

Iglesia mudéjar en Íscar, Valladolid

Arte Mudéjar en Segovia

Arte Mudéjar en Segovia

Iglesia mudéjar de Cuéllar

 

Arte Mudéjar en Ávila

Arte Mudéjar en Ávila

Iglesia de un monasterio hoy conocido como La Lugareja, Ávila


Castilla la Mancha

Arte Mudéjar en Guadalajara

Arte Mudéjar en Guadalajara

Iglesia de Cubillo de Uceda, Guadalajara

Arte Mudéjar en Toledo

Arte Mudéjar en Toledo

Arte Mudéjar en la ciudad de Toledo

Arte Mudéjar en la comarca de la Sagra, Toledo

Arte Mudéjar en la comarca de Torrijos, Toledo

Arte Mudéjar en la comarca de Montes de Toledo

Fachada de Santiago del Arrabal en Toledo


Madrid

Arte Mudéjar en Madrid

Arte Mudéjar en Madrid

Campanario de la iglesia de Navalcarnero


Aragón

Arte Mudéjar en Zaragoza

Arte Mudéjar en Zaragoza

Arte Mudéjar en la ciudad de Zaragoza y Ribera del Ebro

Arte Mudéjar en la Comarca de Zaragoza

Arte Mudéjar en la Comarca de Valdejalón

Arte Mudéjar en la Comarca de Calatayud

Arte Mudéjar en la Comarca del Jiloca

Arte Mudéjar en Daroca

Arte Mudéjar en Campo de Belchite y Campo de Cariñena

Arte mudéjar en Tarazona y Campo de Borja

Interior de la iglesia mudéjar de Tobed, Zaragoza

Arte Mudéjar en Teruel

Arte Mudéjar en Teruel

Arte Mudéjar en la ciudad de Teruel

Torre mudéjar de Teruel


Extremadura

Arte Mudéjar en Cáceres

Arte mudéjar en Cáceres

Ábside de la iglesia de Galisteo, Cáceres

Arte Mudéjar en Badajoz

Arte mudéjar en Badajoz

Claustro del Monasterio de Tentudía, Badajoz


Andalucía

Arte Mudéjar en Córdoba

Arte Mudéjar en Córdoba

Capilla Real de la Mezquita de Córdoba

Arte Mudéjar en Sevilla

Arte Mudéjar en Sevilla

Mudéjar sevillano

Arte Mudéjar en Cádiz

Arte Mudéjar en Cádiz

Puerta mudéjar en una iglesia mudéjar de Sanlucar de Barrameda

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